Serial taurino de Aguascalientes 2023: la paradoja de un amigo saludable
Carlos Saucedo Medrano
Tengo un gran amigo que vive en Aguascalientes. Su nombre es José. No es Napoleón, Adame o Tomás; es José Ventura y vive allá muy lejos, por el Solidaridad II de no sé cuál gran avenida. Allá las conocen como “anillos”.
Ventura madruga de lunes a viernes para correr más de siete kilómetros y por la tarde practica la natación. Evita el pan dulce, el refresco y el exceso de tortillas; él es un hombre sumamente saludable… de lunes a viernes.
Sin embargo, el ladino Ventura hace confianza de su lozanía los fines de semana: bebe alcohol a destajo, se desvela y consume carnes rojas a más no poder. En ocasiones fuma cual chimenea de tren viejo. Saberse un hombre que hace ejercicio y que goza de buena condición le da el ingenuo derecho de malpasarse en sus días de descanso. Eso le puede hacer daño en su cuerpo a mediano plazo. Mariana, su esposa, le insiste en que no está mal tomarse una que otra cerveza, pero que debe ser más cuidadoso; a José parece no importarle la cariñosa advertencia.
La paradoja de José Ventura explica el momento taurino por el que pasa la tauromaquia en Aguascalientes: un estado con tanta afición no se puede dar el lujo de abusar de su buena salud para anunciar un serial taurino indigno de la grandeza hidrocálida. Al contrario, en esa tierra tan taurina, la fiesta debe de potencializarse y ejecutarse con sumo cuidado.
Tanto los elevados precios del serial taurino, como las desordenadas combinaciones de los carteles, no proyectan un éxito rotundo en cuanto a la entrada de público a la monumental. De igual manera, las ganaderías que no dieron el juego esperado en la feria pasada, repiten este año bajo la cobija del amiguismo o compadrazgo. A ello se le suma un cartel raro en el que debutará como novillero un párvulo español: nadie niega las condiciones de Marco Pérez, pero ocupar un espacio en la feria taurina más importante de América debería ser ganado con más méritos.
Un ejemplo de estos malos planteamientos se ve domingo a domingo en la Plaza San Marcos, ubicada en el jardín del mismo nombre. Las novilladas no han logrado cautivar al público que solía llenar sus tendidos. Ver un ciclo del escalafón menor con entradas que a duras penas rozan los tres cuartos o en ocasiones la media entrada, es un síntoma de que algo no anda bien en ese otrora saludable cuerpo taurino.
Con lo arriba mencionado la tauromaquia en Aguascalientes corre el riesgo de perder el empuje y valía que la caracterizan: es momento de que los fundamentos que le dieron realce y gloria sean retomados, de lo contrario esa cabal salud que hoy posiciona a su feria como la mejor del continente, se puede perder.
Por cierto, ahí andará en los toros mi amigo José Ventura. Antes de escribir estas líneas hablamos por teléfono y me comenta que está ansioso por tomarse unos jaiboles en la corrida de El Juli ya que cae en domingo.

