Abolición de la esclavitud

El 6 de diciembre de 1810 el cura Miguel Hidalgo, quien en esos momentos se encontraba en la ciudad de Guadalajara como parte de su movimiento insurgente, confirmó la abolición del pago de tributos y la esclavitud.
Por supuesto, la proclama no tuvo repercusión inmediata y de acuerdo a lo que se conoce hasta en años posteriores se logró de manera concreta. Aun así son atisbos para comprender las necesidades sociales de la época.
En este tenor, durante todo el siglo XIX y parte del XX distintas zonas geográficas y países del mundo se luchó en contra de la esclavitud en sus distintas formas y condiciones, todas claro, deleznables y reprochables.
Así, el 2 de diciembre de 1949 fue aprobado el día para concientizar a la opinión pública sobre lo que significa cualquier tipo de esclavitud, sobre todo las modernas, esto con motivo de la conmemoración del aniversario del Convenio para la Represión de la Trata de Personas y de la Explotación de la Prostitución Ajena.
No obstante, y la coincidencia del mes y los pocos días de diferencia entre la proclama de Hidalgo y la fecha fijada por los organismos internacionales, han sido muchísimos años en constante lucha para erradicar este problema.
Actualmente y de manera desafortunada, continúan existiendo distintas formas de esclavitud, todas aberrantes e innecesarias, tales como el trabajo infantil, los matrimonios forzados, reclutamiento infantil para actos delictivos o armados y otras más. Sin duda hay que buscar mecanismos de erradicación.
Pero también existe otro que pocas veces se menciona o se tiene presente, me refiero a la autoesclavitud, vista esta desde mi perspectiva, como aquellos actos que nos enfocan en una o varias actividades sin darnos opción a la recreación o el descanso.
A partir del confinamiento por el covid-19 he observado que esto aumentó en demasía y nos enfocamos en el home office con jornadas de más de 12 horas al día. Todo lo contrario a lo dispuesto legalmente en cuanto a las horas laborales diarias.
Al regreso a las actividades presenciales hay o habemos quienes continuamos con exceso de trabajo prestando poca atención a otro tipo de situaciones que tal vez nos permitan vivir menos cautivos.
Finalmente, recurro a una frase que escuché cuando era niño en una caricatura, ahora les llaman animes, me refiero a la frase del maestro Roshi en Dragon Ball:
“Hay que trabajar, hay que aprender, hay que comer, hay que descansar y también hay que jugar. Esas son las bases del entrenamiento del maestro Roshi para tener una buena condición”.
Entonces luchemos en contra de la esclavitud hacia otras personas, pero también en contra de la de nosotros mismos.
