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Conquista riograndense la “montaña asesina”
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Conquista riograndense la “montaña asesina”

LA NOTA ZACATECAS

FOTO: CORTESÍA 

ZACATECAS, ZAC.- El riograndense Erix Asdrubal llegó a la cima de la montaña K2, con 8 mil 611 metros de altitud en la cordillera del Karakórum, en el sistema de los Himalayas; es la segunda más alta del mundo, pero según los alpinistas la más difícil de escalar. 

 

Asdruval refirió que empezó su recorrido a las 9:30 de la noche y llegó a las 7:30 de la mañana a su objetivo: la cima. 

 

Reconoció que por ser de noche, fueron 10 horas de ascenso difíciles, pues el cielo estaba nublado, sin luna y su única iluminación eran las luces de sus lámparas. 

 

A casi tres horas de haber iniciado el recorrido, refirió, se encontró en el cuello de botella frente al serac (un bloque de hielo peligrosamente fragmentado), tenía miedo de que este colapsara y caminaron por debajo de él durante tres horas hasta que lograron escalar. 

 

A los 8 mil metros de altura, le costaba caminar, pero no se detuvo, aunque por su mente pasó ¿que hubiera pasado si caía?

 

Luego se concentró: “siguió el último ascenso, una pendiente con un suelo de hielo muy duro donde los crampones de mis botas difícilmente se encajaban. No podía mantenerme de pie, me resbalaba. Esta parte me demandaba más esfuerzo todavía y energía, necesitaba descansar y tomar aire a cada dos pasos. Comencé a perder los ánimos pensando que los últimos 300 metros serían así”.

 

El mismo desgaste del zacatecano lo tenían sus compañeros, pero luego de una hora el hielo desapareció y comenzaron a sentir la nieve en la que sí se podían encajar los crampones, lo que les dio ánimo y esperanzas. 

 

Luego, el cuerpo del alpinista fallecido en febrero de 2021, John Snorri, apareció colgado de un ancla a un lado del camino, fue visible por media hora, hasta que pasaron ese camino. 

 

La altura y el clima desgastaban a Asdrubal; en ocasiones las energías parecían abandonarlo, lo que le podía ocasionar tropezar, resbalar y caer, luego finalmente llegó a la cima. 

 

Esta victoria no fue gratuita, pues al llegar sentía las piernas torpes, no le respondían, estaban dormidas del cansancio, el cuerpo pesado, pero por 20 minutos estuvo en la cima de la “montaña asesina”.