Letras por la viruela en el siglo XVIII
Rara avis: letras, arte y cultura novohispanas
Salvador Lira
La literatura en muchos momentos ha sido un vehículo que da cuenta de circunstancias derivadas de enfermedades y pandemias. Baste recordar, al menos, las jornadas de Il Decameron de Giovanni Bocaccio, una serie de narraciones situadas en el contexto de la peste bucólica. Es, tan sólo, un ejemplo de las múltiples manifestaciones letradas con la conjugación o el proceso motivacional de alguna epidemia.
Durante el periodo novohispano, es claro que existieron varios textos que hablaron o giraron en torno a diferentes enfermedades. Desde el siglo XVI, al menos el tema de la viruela fue parte de varias letras, tanto de aquellos que estipulaban el proceso de conquista, como las fórmulas medicinales. En el siglo XVII, la constante fue sobre las hambrunas y, para el caso de la capital novohispana, las enfermedades derivadas por las inundaciones. Y, en el siglo XVIII, el más relevante sin duda el de El Escudo de Armas de la Ciudad de México…, por Cayetano de Cabrera y Quintero, texto que tiene formulación epidémica de la peste del matlazahuatl.
En 1762 en la imprenta nueva Anteuerpiana de Cristóbal y Felipe de Zúñiga se publicó el México afligido. Carta Métrica que a respuestas de Don N. N. satisfaciendo a algunas curiosas preguntas sobre la epidemia de las Viruelas…, que se habían suscitado un año anterior. El impreso fue escrito por Dionisio Martínez Pacheco. Según Beristaín de Souza, fue natural de México y escribió otros textos como El Pecador arrepentido: canto heroico sacro…, Engaño de la Vida y Desengaño de la muerte… o Las Lágrimas de la Aurora…
El impreso en cuestión es un dechado de exposiciones, narraciones y poemas. Su motivación, según el autor, se reduce a tres puntos: la causa de la epidemia de las viruelas de ese tiempo, la definición de las mismas y si tales serán una “Magna Conjunción”. Así, se conjugan elementos médicos con razonamientos de carácter astrológico y literario, con la alternación de versos de arte mayor. Véase, por ejemplo, el presente fragmento en simbolización de Abraham y los orbes celestes:
La causa (dicen) que hace inhabitable
el terreo plano de la ardiente Zona
es el pasar dos veces implacable,
por su zenit el hijo de Latona:
que será la calor intolerable,
fomentada en las iras de Velona,
lo dicta la razón, y es consecuencia
que califica clara la evidencia.
Porque si aún en las tierras que no pasa
por el zenit el Sol, causa tal ruina,
¿qué hará donde voraz tala, y abrasa
con dos giros su aljaba diamantina?
En ardientes incendios embaraza
la vaga esfera, antorcha peregrina,
que centellando rayos a millares
hieren el suelo, perpendiculares.


