Pero diiiiiicen…
Mitad de semana, muchachonas y muchachones. ¿Qué tal les anda yendo?, yo espero que sin miedo al éxito estén ya en la mesa leyéndonos con unos huevitos rancheros con salsa picosita y una tortilla abajo, o con unas suculentas gorditas de lengua o chicharrón, digo… las penas con calorías siempre serán menos, así que adiós lechugas y hola a las harinas, no se crean, hay que ponerle equilibrio y cuidarnos, no se les olvide correr, trotar o caminar, el cuerpito bello pide de todo.
Dejen les platico, porque hablando de lengua, no cabe duda que nomás eso ha dado el gobierno federal de la 4T a Zacatecas en el tema del apoyo extraordinario; ya salió el gobernador David Monreal a decir que estará buscando de nuevo en CDMX que se resuelva el problema del dinero para la nómina magisterial, pero que aún nada, ya de obras mejor ni hablamos. Ya viene de nuevo la quincena y a ver si no seguimos padeciendo las de Caín. Diiiiicen que las y los maestros siguen preguntándose todos los días si como la canción “se nos murió el amor”, porque eso de ser amigos del presidente López Obrador cada día se refleja más en abandono que en dinero, sea por Dios.
Sí por eso diiiiicen que del odio al amor hay un paso; se me hace que los que dimos no fueron pasos, sino brincos ¡jíjuesu!.
Oigan, y que me cuentan mis amiguis en las recaudaciones que están por cerrar febrero y siguen con bien muchotes problemas por las placas, las únicas que hay son para moto, camioneta y remolques, pero de carro o vehículos cerrados no hay ni una. Diiiiicen que si usted estrenó carro con muchos sacrificios, pues no lo puede usar porque no hay qué darle ni un vale para que no lo multen pues, así que mejor a dejarlo guardado.
Diiiiicen que lo peor del caso es que no hay comunicación y tránsito del estado sigue parando, molestando y exigiendo placas “¿pos de dónde, jefe?, si no hay en todo el estado ¿cómo se las pongo?”, contestan los usuarios. Total, que ya fue tanto, que esperan que a partir de hoy les surtan placas aunque sea de las “diferentes”, pues ya lo que se está perdiendo no es el respeto, ese como quiera no interesa mucho “ya nos lo perdieron”, es el dinero que dejará de entrar y ese como que sí urge; de las placas nuevas ahí para abril o para mayo veré…
Y qué cosas andamos viendo en estos tiempos, después de escuchar la bélica propuesta del diputado y ahora ya conocido en Jerecito como “el tomandante”, Marco Flores, llega la mismísima “Chole pistolas”, pues según me cuentan, en sus redes sociales la senadora Soledad Luévano anda preguntando “qué hacer” porque trae las ansias encima. No sabe si presentar una iniciativa que permita a las y los ciudadanos el poder portar armas para que se den con todo frente al crimen o seguir como estamos; la inquieta, productiva y siempre presente senadora (es sarcasmo) diiiiicen está decidida a cambiar los abrazos y regaños de abuelitas y mamases que propone su líder AMLO, por balas, armas y enfrentamientos entre ciudadanos. Siendo así, ya para qué queremos gobierno, poderes y autoridades, mejor cada quien que se rasque con sus uñas ¿no? Total, sí hay muchas vidas perdidas, más que nunca, pero siempre se puede más.
Donde me platicaron ya no saben qué sí se puede o qué no es en la UAZ. Al parecer las y los estudiantes, además de con mucho miedo por todo lo que lamentablemente ha venido sucediendo, andan hechos bolas con eso del semáforo verde, pues no hay aún anuncio formal por parte de Rectoría donde se diga cómo sí y cómo no será el tema de las “clases híbridas”; por lo pronto diiiiicen ya le solicitaron al rector Rubén Ibarra que diga bien, pues no quieren luego andar con fallas porque no hay ni plan establecido ni comunicación ni mucho menos dinero para andar con rentas, gastos y que luego diga “mi mamá” que siempre no.
Esperemos pronto lleguen a un criterio común estudiantes, docentes y directivos universitarios para establecer un orden en esto y que después, como diiiiicen, no salga más caro el remedio que la enfermedad.
Hasta mañana, oigan y no se olviden que todo lo que salga, igual ni es cierto, nomás ¡diiiiicen, diiiiicen!

