Sé la mujer de tu proceso

Existe un dicho muy popular el cual dice “que detrás de un gran hombre hay una gran mujer”, refiriéndose a que el hecho de que un hombre tenga éxito se debe al nivel de apoyo y la influencia que reciba de su pareja. Aunque sinceramente, no estoy de acuerdo en su totalidad, si bien nuestra pareja influye en nuestros hábitos, nuestra manera de ser y una buena o mala pareja puede provocar que explotemos todo nuestro potencial, o por el contrario, existen relaciones que terminan por destruir y mermar el potencial de alguno de los dos, tanto en hombres como en mujeres.
Pero, retomando el dicho anterior, considero que es demasiado injusto que nos responsabilicen a las mujeres por el éxito que nuestra pareja pueda o no alcanzar y todavía peor que nos “ubiquen” detrás de ellos, como si nuestra única responsabilidad sea sostenerlos en todo momento, y que si el hombre no cumple con los estándares y las expectativas de la sociedad entonces será la mujer quién se encuentra “detrás” en la que caerá la culpa, por no haber hecho lo suficiente.
No obstante, he podido encontrar diferentes variantes como “al lado de un gran hombre, hay una gran mujer”, pero por qué no, también decir al lado de una GRAN MUJER, hay una GRAN HOMBRE, no responsabilicemos sólo a uno para darle todo el mérito a otro. En cualquier relación de pareja el apoyo mutuo y la reciprocidad son esenciales para que las cosas puedan perdurar, ambos son seres humanos, que piensan, que sienten, que tienen sueños, metas y todo el derecho de cumplirlas.
Pero, ¿qué sucede cuando las cosas no funcionan? Y esa relación se termina, aquí volvemos a hablar de algo que he escuchado tantas veces, y es cuando mencionan a “la mujer del proceso”, quien se quedó cuando no había nada, quien optó por el amor y la fidelidad antes que el valor monetario, claro que existen muchos casos así, y más de uno lo hemos visto o incluso experimentado, donde en efecto, se deja a la mujer del proceso.
Hoy no quiero tomar bandos ni mencionar ejemplos, lo considero innecesario, no vamos a juzgar a quien no supo valorar el amor genuino y no supo responder con gratitud. Pero sí me gustaría que lo reflexionemos, principalmente para decirles a todas esas mujeres, niñas, jóvenes, adultas que tienen una vida propia y todo el derecho de cumplir sus anhelos, de tener metas propias sin estar atadas a alguien. No esperen a que llegue ese alguien a su vida para estar al lado de, y ser la mujer del proceso de alguien más. Aprendamos a ser la mujer de nuestros procesos, a escribir nuestras propias historias y a ser reconocidas con nombre propio, si así lo desea cada quien. Y así, el día que llegue la persona indicada para poder formar una relación o incluso una familia, no lo veamos sólo como un “complemento” sino como un ser con el que elegimos seguir compartiendo el camino, en donde el respeto y el apoyo no falte para ninguno.
