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Tabaquismo y Salud Pública
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Tabaquismo y Salud Pública

DEVANY ROJAS 

 

Dentro de los estilos de vida saludables, el tabaquismo representa un fuerte problema de salud pública en México y más dentro de la población joven, pues son los más susceptibles a caer en adicciones que repercuten significativamente en su salud, desde problemas en la apariencia del fumador hasta el potencial riesgo de desarrollar cáncer de pulmón, la media de edad en la iniciación en el consumo de tabaco es a los 19 años, lo cual provoca que la calidad de vida de las personas vaya disminuyendo conforme su edad y esa adicción avance, causando estragos graves en la salud y mermando su desarrollo personal, la concientización dentro de la población es fundamental si se desea reducir el riesgo de desarrollar otros padecimientos.  

 

En el país hay 74 mil menores de 17 años que fuman un promedio de 5.8 cigarros al día. La edad media de iniciación en el consumo de tabaco es a los 19 años de edad. A menor edad, mayor adicción. En México, hay 15 millones de fumadores, de los cuales, 684 mil (5%) son adolescentes de 12 a 17 años de edad (UANL, 2019). 

 

En los jóvenes de 19 a 24 años de edad, la cantidad de fumadores se incrementa hasta seis veces, según la Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco (ENCODAT) 2016-2017. El neumólogo Homero Náñez Terreros, indica que el hábito del tabaquismo desde etapas tempranas genera un condicionamiento psicológico a ser dependiente del cigarro.

Según datos del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), durante 2017 se registraron en el país 310 mil nuevos casos de enfermedades pulmonares, cardiacas, de tipo vascular-cerebral y diversos cánceres. Por padecimientos asociadas al tabaquismo, como afecciones cardiacas, enfermedad pulmonar, cáncer de pulmón, derrame cerebral y neumonía, en el país se registran en promedio seis muertes cada hora, aseguró el coordinador de Programas Médicos de la División de Medicina Familiar del IMSS, Jesús Maya Mondragón. Entre las enfermedades atribuibles al consumo de tabaco, que ocupan los primeros lugares de mortalidad, están la enfermedad isquémica de corazón y los tumores malignos de pulmón, bronquios y tráquea (IMSS, 2018). 

Las cifras son alarmantes en cuanto al número de muertes por tabaquismo, datos de la Universidad Autónoma de Nuevo León señalan que cada año, en el país mueren 50 mil personas por enfermedades asociadas al consumo de tabaco, lo que representa el 10% de las muertes nacionales.

 

A nivel mundial, son siete millones de personas quienes mueren anualmente por consumir tabaco, y de las cuales, un millón fallece por exposición al humo de tabaco (fumador pasivo). Esto quiere decir que un millón de personas muere no por fumar, sino por vivir en un entorno en donde las personas a su alrededor son fumadores activos y eso ya afecta directamente a su salud. 

 

Las principales causas de muerte asociadas al consumo de tabaco incluyen padecimientos, entre estos el cáncer de pulmón, enfermedades cardiovasculares, sin embargo, el fumador también se enfrenta a otras situaciones tales como deterioro dental, daños metabólicos, tos frecuente, aumento de flema, disminución del buen estado físico, desórdenes en su apariencia y en su salud social.

 

La media de edad en los fumadores indica que la mayoría inicia a temprana edad, la ansiedad social, el crecer en un ambiente donde los niños todos los días vean a sus familiares más cercanos encender cigarrillos, el olor al tabaco, hace que esta práctica se normalice sin hacer conciencia del daño que puede provocar cuando el gusto por el tabaco se vuelve una adicción. Más que verlo como un problema de salud pública es necesario mirarlo desde el punto de la prevención y la creación de conciencia dentro de la población, para garantizar una calidad de vida digna en las personas. Dejemos de normalizar prácticas que acaban con la vida de millones de personas.