Vacunación

Hace unas semanas, logré escuchar una plática de al parecer dos madres de familias quienes hablaban sobre si vacunar o no a sus hijos, dentro de esta plática la idea sobre no vacunarlos estaba siendo la ganadora, sin argumentos sólidos ni evidencia científica, todo se estaba basando en el “yo escuché qué…, yo opino qué…”.
Me senté a analizar lo que platicaban, hablaban sobre teorías como insertar microchips, sistemas de rastreo y que las vacunas sólo producían “más enfermedad”; sinceramente, eran sólo afirmaciones sin nada de sentido, pero más allá que no se respaldaban científicamente me preocupó mucho la idea de que estas falsos argumentos se esparcieran más, y que cada vez fueran menos las personas que quisieran vacunarse a ellos y a sus hijos.
En México, existen enfermedades las cuales se mantuvieron erradicadas durante muchísimo tiempo y actualmente han resurgido, poniendo en riesgo la vida y la salud de muchas personas, adultas y niños, un ejemplo de eso es el sarampión, desde inicios de 2024 hasta junio de 2025, se han confirmado casi 2 mil casos y cinco decesos relacionadas al virus, claro que para la salud pública resulta preocupante, pues al ser una enfermedad que se consideraba controlada, esto sólo representa una alerta sobre alguna medida que no está funcionando, y esta medida es la vacunación.
Pero, ¿por qué una medida que es de las más efectivas está fallando? Empecemos por comprender que la vacunación protege a la población de un gran número de enfermedades, actúa como una cápsula que crea inmunidad y fortalece a nuestro organismo en caso de estar expuestos a diferentes virus o bacterias, esto a nivel individual, sin embargo, a nivel comunitario es aún más valiosa, pues entre más grande sea la cobertura de vacunación y más personas estén protegidas, el riesgo de contraer y diseminar las enfermedades disminuye significativamente, a esto se le conoce como “inmunidad de rebaño”.
Para el sistema de salud esto sería lo más ideal frente a la protección y prevención de las enfermedades, no obstante en algunas ocasiones no funciona así, existen movimientos antivacunas, los cuales consideran y tienen la creencia de que las vacunas representan un riesgo para la salud de la población, lo cual es falso, ellos no sólo rechazan las inmunizaciones sino que también difunden estas ideas a través de redes sociales u otros medios de comunicación de fácil acceso, las consecuencias de estos movimientos se ve reflejado en el impedimento de los avances de salud pública en el mundo, y como consecuencia comienzan a aparecer nuevos brotes, la incidencia de las enfermedades comienza a aumentar y como ya lo estamos viendo, reaparecen enfermedades que se consideraban anteriormente como erradicadas o controladas.
Sin embargo, las que deben ser erradicadas son estas ideas las cuales suponen que las vacunas “hacen daño a la salud”. En el 2018, la Organización Mundial de la Salud (OMS) mencionó que la incidencia de enfermedades inmunoprevenibles disminuyó significativamente gracias a la aplicación oportuna de las vacunas. Cifras de la OMS dicen que si se logrará una cobertura del 100%, se podrían evitar hasta 1.5 millones de muertes en el mundo.
Definitivamente la vacunación no es mala, todo lo contrario es un mecanismo de protección seguro y efectivo que nos protege frente a muchas enfermedades, sobre todo en los primeros años de vida de una persona, lo que sí es un peligro son las falsas afirmaciones hechas desde la negación y desconocimiento que solo propagan ideas erróneas y que infunden miedo en la población.
Debemos conocer, leer e informarnos a través de medios científicos confiables que compartan información verídica y segura y no dejarnos llevar solo por lo que leemos en redes sociales y sin fundamentos.
Fuente:
