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Ainara y Yosstop
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Ainara y Yosstop

Selene Ramírez Briones

Es ahora una noticia relevante a nivel nacional lo que comenzó como la difusión de un video de un abuso sexual a una joven adolescente en la plataforma de YouTube por una influencer con millones de seguidores, Yosstop, donde se exponía a esta niña de una forma sexista como la responsable de los delitos que se cometieron en su contra, revictimizándola y dañándola de forma exponencial.

Es ahora una nueva modalidad de violencia de género, pues al estar a disposición de las masas el contenido de imágenes o videos íntimos de una niña o mujer, se ven vulneradas su privacidad, su intimidad sexual, todos sus derechos sexuales y además se es sujeta a burlas y niveles de violencia masificados por los medios virales, que exponen, a una menor de edad, a infinidad de críticas y constante acoso.

Detrás de la justificación de la libertad de expresión, reforzada por los juicios contra las mujeres que ejercen sus libertades, parecía de inicio que lo correcto era expresarse en forma denigrante y discriminatoria contra una chica de secundaria respecto de sus actos, pero Ainara nos dio una lección a todas y todos, y como ella misma lo expresó, su objetivo era mostrarles a las víctimas de estos delitos, que pueden ser fuertes y firmes al exigir justicia.

Ahora vemos a Ainara sonriendo, satisfecha al menos en lo que respecta a las sanciones en contra de la influencer y a uno de sus agresores que aceptó su culpabilidad, y lejos de aplaudir la impartición de justicia, se presenta nuevamente el juicio público, donde se le señala por las condiciones que se aceptaron para que se le otorgara la libertad a Yosstop.

El hecho de que primero, se le vea feliz, es motivo de molestia, pues pareciera que necesitamos ver a las víctimas siempre en sufrimiento constante para legitimarlas, en segunda que se obtengan beneficios económicos como reparación del daño, cuestiona sus intenciones, pero no señoras y señores, esa es una forma legítima de imponer una sanción y en casos de violencia de género deberíamos exigir cada vez más este tipo de sanciones.

Además de eso, se impusieron sanciones pedagógicas, lo cual convierte la intención de Ainara de que su caso ayudara a otras víctimas en una realidad, pues ahora en una plataforma masiva y a través de una voz que es reconocida, se promoverán temas de no discriminación, igualdad y no violencia contra las mujeres.

La justicia llegó en algún sentido para Ainara, los delitos en su contra han sido reconocidos y enjuiciados, aún queda mucho por recorrer en su caso y esperamos ver el peso de la ley sobre cada uno de sus agresores, y sobre todos aquellos que han abusado de niñas, adolescentes y mujeres, sin excepción. También queremos ver más víctimas que recuperan la sonrisa, la alegría y encuentran una motivación en sus vidas, no las queremos ver cabizbajas, sino firmes y seguras de que el camino de la impartición de justicia no será otro calvario, sino una reivindicación.