Alfabetización en salud
En la mira
Alfredo Salazar de Santiango
Uno de los pilares fundamentales en nuestra sociedad es la educación. Esta puede ser considerada como el cimiento necesario para alcanzar un desarrollo sostenible con miras a enfrentar el mundo que nos rodea y toma como principio base el desarrollo humano, ya que a través de ella se pueden adquirir las competencias para intervenir en los determinantes sociales, fomentar el desarrollo de actitudes y comportamientos que incluyen conocimientos, habilidades y destrezas para que las personas comprendan, participen y transformen el mundo en el que viven.
Es bajo este enfoque que la educación no sólo tiene que abordarse desde las instituciones educativas y de los individuos en particular, sino que obliga necesariamente a revisar las formas de gobierno, el desarrollo de políticas educativas, así como la calidad y el acceso mismo a la educación.
Ahora bien, para alcanzar los propósitos de la educación, se requiere necesariamente estar en condiciones saludables, existiendo una correlación directa entre la educación y la salud, implementando estrategias de educación para la salud bajo un enfoque integral, donde se promuevan procesos de generación de aprendizajes, no sólo para el autocuidado individual, sino para el ejercicio de la ciudadanía, la movilización y la construcción colectiva de la salud.
Es de todos conocido que una educación de calidad permite establecer los cimientos de la salud misma y del bienestar, por lo que con ella se logran aprendizajes para vivir mejor, no sólo en lo individual, sino en lo grupal y colectivo. De esta manera y sintetizando lo anterior, para llevar una vida productiva y saludable, los individuos necesitamos poseer los conocimientos necesarios para la prevención de enfermedades que, en caso de presentarse, pueden disminuir la productividad al interior de una sociedad.
En este mismo contexto, con la utilización de los métodos educativos, políticos y de acción social adecuados, permite trabajar con individuos, grupos, poblaciones, comunidades e instituciones para el fomento de acciones que conlleven a la toma de decisiones favorables para la salud, analizar críticamente la información, así como el compromiso con la acción social y colectiva, todo en el marco de lo que se ha llamado la alfabetización para la salud.
Esta estrategia encaminada a buscar el mejor bienestar social, permite el fortalecimiento de las capacidades para el autocuidado, el cuidado de la familia y la comunidad, estilos de vida favorables, desarrollo de habilidades psicosociales para la vida para contribuir al empoderamiento con un enfoque de género, salud sexual, convivencia armónica, la participación de comunidades, municipios, escuelas y universidades con sus integrantes; de igual manera, promueve la participación de organizaciones gubernamentales comprometidas con esta estrategia, donde se planifiquen políticas que promuevan la creación de ambientes favorables a la salud y a la participación de las personas involucradas con los procesos de aprendizaje, donde se puedan compartir experiencias de educación para la salud entre personas que permitan el fortalecimiento y desarrollo de las habilidades psicosociales para la vida con un enfoque de resiliencia. En fin, la tarea es grande, pero el deseo es más. Al tiempo.

