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Casa de Ensaye II. Plano y edificio
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Casa de Ensaye II. Plano y edificio

Jesús Domínguez Cardiel

La semana pasada ubicamos el terreno en el que se construyó la casa de ensaye, específicamente a espaldas de la Caja Real, edificio dinamitado en 1914, no obstante, hoy nos ocupa el plano y el edificio.

Al respecto, José Pulgar, el arquitecto sin título, tenía que diseñar los planos, pero en más de dos años no los entregó; ese fue uno de los motivos por el que las autoridades se percataron de su situación y ante ello, decidieron recurrir a la Real Academia de San Carlos para obligarlo a que enviara los planos a la brevedad, pero no lo hizo. Ante ello se recurrió a otro arquitecto y el elegido fue Miguel Constanzó, experimentado en otras regiones novohispanas.

Así, una vez que estaba listo el lugar y Constanzó se encargaba de los planos, los cuales, cabe la pena destacar que estuvieron en menos de un año, se procedió al comienzo de la obra. Por cierto, para mediados de 1801 la construcción avanzaba sin muchas dificultades, pues en este caso, la liquidez económica no fue un problema debido a que se tenía destinado el caudal necesario del fondo de Propios y Arbitrios, pero además porque, con base en los planos y en los principios de utilidad, eficacia y funcionalidad fue suficiente el recurso.

El proceso de construcción de la Casa de Ensaye se efectuó prácticamente durante toda la década, pues se sabe que a partir del estallido del movimiento insurgente ya existía el edificio. Es por eso que conviene precisar que esta es una de las obras que desmitifican la idea del saqueo español en las tierras novohispanas, es decir, esta obra se hizo y perduró para la provincia zacatecana y aunque tuvo otros usos en el siglo XIX fue un elemento que coadyuvó en la economía local.

En este sentido, los conceptos de utilidad, eficacia y funcionalidad también debían verse reflejados en el estilo arquitectónico a usarse. Que para el caso y debido a las ideas de la época, se usó el Neoclásico. Pues la fachada principal contiene vanos de cerramiento escarzano, existen columnas del orden dórico rematadas con entablamento recto.

Finalmente lo más característico del edificio es el frontón rematado con dos almenas en forma de jarrón, asimismo porque el segundo cuerpo presenta estilo dórico. En la actualidad se puede observar la fachada con este estilo, ya que no ha sufrido modificación.

Como cierre, conviene decir que es uno de los edificios correspondiente a principios del siglo XIX mejor conservados, además de recalcar que no existe el estilo colonial, ya que en la Nueva España privaron dos principalmente: Barroco (Siglos XVI – XVIII) y Neoclásico (Siglo XVIII – principios del XIX).