Con amigos como esos no ocupas enemigos
Hoy es tu mejor día
Salomón J. Pendleton
Mi papá dice: “Aprende a sentarte en la misma mesa con Judas sin que te robe la paz”. ¿Tienes «amigos» que te sonríen a la cara, pero te critican cuando te levantas de la mesa? Esos «amigos» que se enojan si te va mejor que a ellos. Esos «amigos» que si vas de viaje de inmediato van ellos a un viaje «mejor». Con amigos como esos no ocupas enemigos.
Pero el peor enemigo es el «amigo» o compadre que te ofrece el diezmo y te lleva a un table para «convencerte» que trabajes con su empresa. Ese “amigo” que te invita a un “negocio” chueco y luego todos se enteran que eres un estafador y se mancha tu buen nombre.
Ellos no te aman a ti ni a tu familia. Ellos no se interesan por ti y no les importa que vayas a divorciarte y te quedes solo y miserable porque tarde que temprano todo en esta vida se paga. Les importa un cacahuate que tus hijos terminen quebrados y que todo lo que valoras se pierda. Esos son los enemigos más peligrosos.
Se llaman: enamigos: Sí, enamigos. Ellos critican a tus amigos, tu trabajo, cómo te vistes y hasta a tu familia. Critican todos tus defectos y en vez de levantar a la empresa o entidad de gobierno a la que perteneces, como son inseguros, ridiculizan tus fallas y cuestionan todas tus acciones. Cuando terminas de hablar con ellos te sientes tan sucio que te quieres bañar.
Esas personas que hablan de cosas que te hacen sentir inferior y se burlan de ti como si fueras un idiota porque tú sí amas a México y crees que aún hay esperanza en el mundo y la humanidad. Te comparan en frente de los demás en “belleza, inteligencia y dinero” porque eso es lo único que valoran en vez de halagar al honesto, al cónyuge fiel y trabajador.
Los enamigos son hipócritas y un día te quieren y otro día te desprecian.
Júntate con personas que tienen tus valores y que realmente te cuidan. Esos amigos buenos no dejan que «la cagues» por un momento de placer. Te dicen la verdad aún cuando es difícil decírtelo. No sólo te aman a ti, aman a tu familia y quieren que estés bien en todo. No seas estúpido. Júntate con personas que celebran tus victorias y tú también aprende a celebrar y cuidar a los demás. Recuerda, los buenos amigos son como las estrellas; a veces no los puedes ver, pero siempre están ahí.
Del escritorio de su amigo: Salomón J. Pendleton
Pedido prestado por el Rey Salomón en Proverbios 23:6-7

