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Cuando la muerte llega por propia mano
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Cuando la muerte llega por propia mano

  • Tres historias de sufrimiento que no termina

 

LUCÍA DINORAH BAÑUELOS

 FOTO: CORTESÍA 

ZACATECAS, ZAC.-  Nahomi tenía 25 años cuando de tajo cortó su vida. “Tenía  como un año deprimida, le pegó el encierro de la pandemia y luego una extraña enfermedad que no la dejaba rebajar (adelgazar) y para colmo se fracturó una pierna en varias partes y por más rehabilitación que tomó decía que quedaría levemente coja. Eso fue lo que la acabó”, dijo Elena, su hermana mayor.

 

Esa mañana de septiembre de 2021 quedó grabada en la mente de toda su familia, especialmente en la de su hermano menor Héctor, quien la encontró colgada de una viga con los mecates del tendedero. “Todavía estaba calientita”, dice entre sollozos Elena. quien piensa que si la hubieran encontrado unos cuantos minutos antes, “a lo mejor la hubiera librado”.

 

Tras el grito de ayuda, su madre y sus dos hijos, que recién se levantaban, supieron que algo pasaba arriba y subieron, Héctor la cargó y pedía que alguien le ayudara a cortar el mecate.

 

Minutos después, los gritos de dolor y llanto se oían hasta la calle. La madre de Nahomi se desgarró la garganta pidiéndole que abriera los ojos, que despertara; sus hijos no comprendían lo que pasaba, aunque sabían que era algo malo.

 

Nadie escuchó cuando por la madrugada se levantó, recorrió toda la casa y subió al cuarto de lavado. Pasó por la habitación de sus hijos y la de su madre, “hay quien dice que capaz que se paró enfrente de ellos –los niños– para despedirse, ¡eran su adoración! Usted cree”.

 

Cuando llegó la ambulancia, los paramédicos “ya no se la quisieron llevar, dijeron que ya no tenía signos vitales y de ratito llegó la Ministerial y se la llevaron”, recuerda Elena.

 

Pronto la casa se llenó de familiares, amigos y vecinos. Según el relato de Elena, nadie daba crédito a lo que ocurría, “todos decían, ‘¡pero ¿cómo?, si ella era tan bonita, tan joven, tan alegre! Así es de cruel la depresión, ella sonreía para la gente, no para ella”.

Nahomi es una de las 106 personas que se quitaron la vida en 2021.

 

El juego mortal de ­­­­Pepito

José y su esposa Flor “murieron poquito” –dicen ellos–, una mañana de enero de 2019 cuando encontraron colgado a su hijo Pepito con una soga en un tubo en su azotea. Tenía 10 años.

 

“Yo quería morirme también. Era insoportable el dolor. No entendía por qué, en realidad nadie lo sabe”, dice la madre con los ojos humedecidos.

Esa mañana se levantaron tarde, José explica que tenían visita porque saldrían de la ciudad en grupo a visitar a unos parientes. “Pepe entró a la cocina corriendo con un mecate en la mano, andaba jugando. Nadie pensó lo que haría”, dice el padre.

 

En la cocina se habían concentrado todos, “unos hacían café, mi esposa y su hermana hacían el desayuno… y perdimos de vista al niño. Sólo fueron unos minutos”, dice desconsolado el hombre.

 

Cuando llamaron a todos para desayunar no entraba Pepe, “lo fuimos a buscar al cuarto, a la sala, al patio y nada, pensamos que había salido a la tienda. No sé qué me hizo subir a la azotea y me fui para atrás, ahí estaba mi niño colgado. Corrí a desamarrarlo, todavía estaba calientito. Pensamos que lo hizo jugando y ya no pudo zafarse, porque no estaba triste, al contrario estaba emocionado porque iríamos con sus primos”.

 

Desde entonces “ya nada ha sido igual para nosotros. No sé cómo no morí –insiste Flor– será que pensaba siempre en el amor de mis otros dos hijos, que me necesitaban. Ninguna madre debe pasar por este dolor”.

 

Pepe es una de las 27 personas que se quitaron la vida en 2019.

 

Leticia y un presentimiento

“Un amor mal entendido, mal correspondido, no procesado puede ser el boleto de salida de esta vida”, dice Leticia que corre con la suerte de que la encontraron a tiempo, “por una corazonada” de su hermana Fabiola.

 

La encontraron encerrada en su casa, con las llaves de la estufa abiertas, las ventanas y puertas cerradas y con un frasco de somníferos vacío cerca de ella tirada en la cama.

 

Tres meses atrás descubrió que la engañaba su novio, con quien vivía desde hacía poco más de dos años. Tras semanas de pleitos y reclamos finalmente el muchacho se fue de la casa y dejó a Leticia sola y con un terrible desbalance emocional.

 

“Ya no iba a casa de mis papás, no tenía ganas ni de levantarme ni de comer ni nada. Sentía una gran opresión en el pecho, mi mente no me dejaba en paz, era como un martillo que me golpeaba, me dolía la cabeza, no podía dormir por las noches. Empecé a faltar al trabajo igual que a casa de mis papás los últimos fines de semana”, explicó Leticia.

 

“Un día ya no pude más. No quería morirme, sólo quería dormir para no pensar, para no sufrir”, dice, pero dejó escapar el gas.

 

Fabiola decidió ir a buscarla porque sentía la necesidad de verla, como no contestaba ni mensajes ni llamadas fue a su casa; después de tocar insistentemente rompió el cristal de la puerta para abrir, fue cuando le dio el olor a gas y llamó de inmediato a su padre y luego a una ambulancia.

 

Un presentimiento y la pronta acción salvaron a Leticia, quien quedó registrada en mayo de 2019 como uno de los cuatro intentos de suicidio.

 

Las frías estadísticas

Los últimos cuatro años en el estado se han registrado 206 suicidios y 29 intentos de suicidio, de acuerdo con las estadísticas de Incidencia Delictiva del Sistema Nacional de Seguridad Pública, difundidas en la página de la Fiscalía General de Justicia del Estado de Zacatecas hasta mayo de este año.

 

De acuerdo con estas estadísticas, 2021 fue el año en que más personas se quitaron la vida (106) y también de las que tuvieron la intención, pero no lo lograron (11); especialistas en salud mental coinciden en que el fenómeno responde a la depresión ocasionada por la pandemia de covid -19, declarada pandemia el 11 de marzo de 2020 y que obligó al confinamiento en casa de prácticamente toda la población mundial.

 

En 2019, el Ministerio Público tomó conocimiento de 27 suicidios y cuatro intentos; en 2020 fueron 35 y ocho respectivamente y hasta mayo de 2022 se lleva cuenta de 37 y seis.

 

El Inegi sitúa a Zacatecas en primer lugar de muertes externas, es decir, defunciones que no son por causas naturales, como homicidios, accidentes y suicidios; según el conteo el 7% de todas las muertes que ocurrieron en México encajan en esta clasificación, es decir, 84 mil 698 durante 2021; el resto fueron fallecimientos por enfermedad.

 

Sin embargo, las frías estadísticas que le dan número a una muerte por suicidio no ilustran la tragedia humana que hay en su entorno ni dan respuesta a los deudos, en eso coinciden  las familias de Nahomi y de Pepe, que aunque no se conocen entre sí sufren el mismo dolor.

 

Aunque Leticia recibe atención psicológica y psiquiátrica, sus seres queridos, viven temerosos que lo vuelva a intentar y que lo logre.

 

 

*Los nombres fueron cambiados para proteger la intimidad de los deudos.