Detalles de vestimenta en una pintura novohispana
Rara Avis: Letras, arte y cultura novohispanas
SALVADOR LIRA
Los retratos durante el periodo novohispano son, sin duda alguna, una fuente primaria que permiten observar diferentes elementos, como parte de una cultura de corta, mediana y larga duración. Se pueden encontrar, por ejemplo, escudos de armas ‒que dan pauta a procesos y elementos simbólicos‒; objetos y artefactos ‒que en realidad trascienden a tipos iconográficos en procesos emblemáticos‒; cartelas y títulos ‒que permiten observar el tipo de estatus político, cultural y social‒; o formas de vestimenta ‒en función de la calidad social económica‒; por mencionar algunos. Todo ello, en una configuración artística, propia de los diversos circuitos y grupos que encauzaron plataformas de trabajo.
Un bello ejemplo de estas significaciones es el retrato a doña Juana María Cortés y Chimalpopoca (ca. Siglo XVIII). Se encuentra en el Museo Nacional de Historia del Castillo de Chapultepec. Es una obra de óleo sobre tela con pigmento al óleo, de 133 centímetros de alto por 105.5 centímetros de ancho.
La obra retrata a una dama en un espacio en negro. En la parte superior derecha se encuentra el escudo de armas, coronado por un escudo heráldico y un águila en vuelo abierto, sosteniendo un mote. La pintura contrasta por una serie de detalles en azules turquesa, dorados y rojos.
Es notorio resaltar, por ejemplo, los detalles en la parte central del vestido. Se encuentran así dos águilas cruzadas en dorado, a manera de “toisón”, en un contraste notable con el azul del vestido y los bordados en blanco. Cabe señalar, que, en una misma estrategia, se rematan flores en dorado con su estela en blanco.
A su vez, la obra cuenta con destellos dinásticos, puesto que debajo de las dos águilas se encuentra una flor de lis, en el centro de la composición, con los colores y formulación a la manera de la casa de Borbón. El vestido se combina con un acabado telar en colores negros, blancos y rojos, con la emulación de flores y granadas. El alto recato y devoción de la dama se observan en sus manos, dado que en la derecha sostiene una vela de oración. También, su cuello sostiene un crucifijo en oro con perlas, así como una pañoleta en blanco y un pequeño adorno con una imagen, del cual no se alcanza a distinguir al personaje.


