• domingo, 19 de abril de 2026
  • Máx. 28°C / Mín. 13°C | Dólar hoy 17.26 pesos Banxico
El día en que la humanidad creyó que había vida en la Luna
Compartir en redes sociales

El día en que la humanidad creyó que había vida en la Luna

TEXTO Y FOTO: EL UNIVERSAL

 CIUDAD DE MÉXICO.- En 1835 fue lanzada cual cohete al espacio, una historia que dejó a miles mirando el cielo nocturno y viendo un paisaje lunar maravillosamente excéntrico.

 

Todo comenzó en Escocia, con un artículo titulado Grandes descubrimientos astronómicos, publicado en la revista científica Edinburgh Journal of Science.

 

Tales descubrimientos habían sido hechos por el prominente astrónomo Sir John Herschel, quien había viajado en 1834 al Cabo de Buena Esperanza, Sudáfrica, para catalogar las estrellas del hemisferio sur.

 

Según el artículo escrito por el doctor Andrew Grant, compañero de viaje y amanuense de Herschel, encontró mucho más que estrellas, a través de una enorme lente telescópica de 24 pies de diámetro y siete toneladas de peso, seis veces más grande que la mayor existente.

 

Por primera vez, había podido vislumbrar una vida fantástica en la Luna.

Fue el diario New York Sun el que llamó la atención sobre la noticia, publicando en una serie de seis entregas el artículo de Grant.

 

Afirmaba que no sólo había agua en la Luna, sino que sus rocas estaban cubiertas de flores rojas similares a las amapolas terrestres.

 

A la sombra de los árboles de un bosque, vieron manadas de unos cuadrúpedos que parecían bisontes y en un valle, cabras con un cuerno de color azul, así como «una extraña criatura anfibia de forma esférica, que rodaba a gran velocidad por la playa de piedras».

 

Particularmente significativa fue la observación de unos castores que caminaban en sus patas traseras, pues representaban una forma de vida inteligente, aunque primitiva.

 

«Cargan a sus crías en brazos como los humanos, y sus chozas son más altas y mejor construídas que las de muchas tribus humanas», decía el escrito.

 

Además, por el humo que se veía cerca de esas chozas era indudable que sabían usar el fuego.

 

«El toque de gracia era el descubrimiento de los llamados hombres murciélago, cuyo nombre en latín era Vespertilio homo», contó Matthew Goodman, autor de The sun and the moon.

 

«Esas criaturas de 1.20 metros de altura, volaban y hablaban, construían templos y hacían arte, y fornicaban en público».

Así es: la cuarta entrega de la serie hablaba de seres humanos alados y, para disipar dudas, aclaraba que Herschel publicaría un reporte detallado, junto con certificados de autoridades civiles, religiosas y científicas que habían sido testigos de los hallazgos en una visita al observatorio.

 

La última entrega describía las actividades de un nuevo grupo de Vespertilio homo que habían encontrado, «en todo aspecto una variedad mejorada de la especie», y concluía que había «un estado universal de armonía entre todas las clases de criaturas lunares».

 

Pero las observaciones se habían tenido que suspender pues el telescopio había sido dejado en una posición en la que los rayos del Sol se acumularon en la lente e incendiaron el observatorio.

 

Para cuando lo arreglaron, la Luna no era visible.