El juego como aprendizaje
Diego A. Salazar
El juego es el mejor aliado del aprendizaje, por eso la naturaleza del niño es jugar para poder experimentar a través de él, ya sea usando algunos materiales o simplemente utilizando la imaginación.
Es por ello que en educación física se pueden lograr grandes enseñanzas desde el juego, las cuáles se forman a través de la solución de problemas, control de las emociones, trabajo en equipo y hasta ser un instructor con sus similares.
Pero, ¿cómo logramos desarrollar estas habilidades con el juego? Si analizamos al niño a través de sus etapas de desarrollo podemos ver lo importante que es jugar.
En edad temprana tenemos herramientas para la estimulación, después vienen los juegos de imitación para posteriormente dar paso a los juegos de habilidades mentales, físicas y sociales.
Aquí es muy importante la participación de profesionales ya que su intervención es fundamental para lograr el objetivo que se destina en la educación del niño, puesto que estas habilidades no se deben corregir, sino que se deben orientar para que el educando aprenda de acuerdo a sus experiencias y a la etapa de vida que se esté desarrollando.
Un ejemplo claro es el lanzamiento de un móvil (pelota), el niño que tiene experiencia lo agarra de una manera y trata de ser efectivo de acuerdo a la actividad sugerida, así al contrario de un niño que carece de esa posibilidad de movimiento por cualquier circunstancia, se le deben proponer diferentes actividades para que pueda tener el desarrollo necesario para su edad.
Pero para mí, la aplicación más importante que tiene el juego es de manera social, ya que podemos encontrar a un similar con la misma meta y que te ayude a lograrla, que te apoye y que te oriente para tener más eficiencia en lo que se quiere desarrollar, todos en alguna parte de nuestra vida jugamos con alguien con el que nos sentíamos cómodos, por diferentes motivos, y claro, siempre recordaremos esos momentos con gran algarabía pero, ¿quiénes eran? Primos, vecinos, amigos, quienes nos ayudaron a controlar nuestras emociones, tener una convivencia social y respetar a nuestros similares.
Y a ti… ¿qué te dejo el juego?


