El pueblo sabio organizado
Carlos Peña Badillo
Esta semana fueron dos los hechos que enmarcaron que cuando la sociedad se organiza, más allá de la causa, tema o convocatoria, los alcances siempre serán considerables y, sobre todo, contundentes las señales. En el primero de los casos fue el grito universitario en su mayoría de “calma y seguridad”. El segundo fue el reclamo nacional –donde Zacatecas no fue la excepción– para alzar la voz y defender la democracia en nuestro país.
Así pues, el pasado miércoles la comunidad universitaria salió a manifestarse; fueron más de 15 mil personas quienes tomaron la decisión de salir a las calles de la ciudad capital para hacer sentir su voz, su desesperación, su preocupación por la innegable realidad que nos alcanza y que tiene entre el miedo y la zozobra a docentes, personal administrativo y desde luego estudiantes y madres y padres de familia por los sucesos que aquejan a nuestro estado y que lamentablemente, han significado la privación de la libertad, en el menor de los casos (lo que no quiere decir que deje de ser grave); sin embargo, el reclamo y exigencia mayor, era por la desaparición de personas “de las que ya jamás se sabe nada” o en el extremo, la pérdida de sus vidas. Sin duda, fundada al máximo esta concentración de personas que marco la realidad social por la que atravesamos en nuestros días en la entidad zacatecana.
Del rector Rubén Ibarra, hubo quien reconoció su presencia, pero reprochó también falta de firmeza y hasta reservas en la forma de exigir que la seguridad, movilidad e integridad de quienes conforman y estudian en nuestra máxima casa de estudios, sea garantizada por los tres órdenes de gobierno.
Por otro lado, el domingo, la sociedad civil de nueva cuenta se reunió a nivel nacional y nuestro estado no fue la excepción, para reprochar una vez más la intentona, con el llamado “plan B” avalado ya por el Senado, de modificar la “normalidad” electoral y poner en riesgo las instituciones electorales y por supuesto, la democracia en nuestro país. Más allá de partidos políticos, la decisión de concentrarse y reprochar estas acciones impulsadas desde Palacio Nacional y habladas por Morena y sus aliados; fue de organizaciones civiles, colectivos y la sociedad en su conjunto que con preocupación observa que los riesgos de autoritarismo, concentración de poder y decisiones absolutistas pueden seguir siendo una constante en el régimen que nos gobierna.
No menos de cientos de personas fueron quienes aparecieron en Plaza de Armas de la ciudad de Zacatecas para dejar claro que no se permitirá ni jurídica ni política ni socialmente que se vulnere el derecho a la vida democrática; que siga garantizando imparcialidad, equidad y transparencia de los procesos electorales, con un árbitro que no resulte ser juez y parte, sino garante de que las reglas se respeten y la democracia se garantice. La convicción quedó clara, nada ni nadie que vulnere y atente contra la libertad política para decidir el rumbo de México.
Esperemos que no se tenga como respuesta en ambos casos, desdén y apatía que, fundados en minimizar el problema, sigan acrecentando el ya de por sí agudo divorcio social que existe en nuestro presente. Esto sería grave y desafortunado para el país y nuestro estado.

