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Explosión de la Real Caja
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Explosión de la Real Caja

JESÚS DOMÍNGUEZ CARDIEL

 

Durante el periodo novohispano, cada una de las ciudades con cierta relevancia tuvieron una Real Caja, es decir, un edificio en donde se albergaba el tesoro que producía y pertenecía la población. Por supuesto, Zacatecas tuvo la suya.

 

La Real Caja zacatecana estuvo situada en la hoy calle Hidalgo, justamente antes de lo que era la plaza principal (hoy mercado González Ortega y la plazuela Goitia con sus respectivas calles circundantes).

 

En este contexto, la Real Caja se encontraba en una de las esquinas de la plaza principal, en otras palabras, los espacios antes dichos, además de la parroquia principal (catedral) y el consistorio (hoy tienda de artesanías colindante con el callejón del Santero), conformaban el centro operativo de la ciudad, ya que además a un costado del consistorio se encontraba la cárcel.

 

Durante el siglo XIX, como es sabido, los vaivenes políticos y cambios administrativos fueron modificando los usos de los edificios, pues algunos que eran privados pasaron a ser públicos y viceversa. La Real Caja permaneció al servicio del gobierno, pero es a finales del siglo XIX, durante el periodo porfirista que se convierte en el Palacio Federal. 

 

El edificio ubicado en la manzana contigua al Teatro Calderón ocupaba un espacio bastante amplio y era insignia del poder porfirista, aun con su pasado virreinal. Finalmente después de los 30 años y con el estallido revolucionario fue sede de las fuerzas federales.

 

Y así el 23 de junio de 1914, en pleno movimiento armado, las fuerzas combinadas de Francisco Villa, Felipe Ángeles y Pánfilo Natera se organizaron desde días antes para atacar Zacatecas y quitar el control al ejército federal, bastión del huertismo (por Victoriano Huerta).

 

La batalla inició a las 10 de la mañana y terminó casi a las 6 de la tarde, con un saldo de más de cinco mil muertos; véase por donde se vea, una tragedia. La ciudad quedó diezmada y trajo consigo enfermedades, abandono y problemas económicos que se paliaron en casi seis décadas.

 

Pero hubo un suceso que llama particularmente la atención, más allá del derramamiento de sangre y de quien resultó victorioso; pues gracias a este, es que comenzó a inclinarse la balanza en favor del ejército constitucionalista. Se trata de la explosión del Palacio Federal: sí la otrora Real Caja. 

 

Así, al ser el reducto en donde se encontraban los pertrechos de guerra del ejército huertista y los propios efectivos castrenses, era un blanco primordial para lograr la victoria del lado revolucionario.

 

El estallido fue grande y causó confusión entre los combatientes, quienes comenzaron a verse mermados, al grado que terminaron huyendo. Por supuesto, el edificio quedó hecho ruinas y por algunos años no se removieron los escombros, dando cuenta de la cruel batalla.

 

Años después, el espacio fue utilizado para construir edificios particulares. Así, una vez afianzado el régimen posrevolucionario, reconstruyeron el retablo, es decir, la fachada de estilo barroco en el nuevo edificio sede del Poder Legislativo, mejor conocido como Congreso del Estado, a tan sólo dos cuadras atrás de donde estuvo la original.

 

Finalmente, los edificios y su historia nos ayudan a comprender cómo es que van cambiando las ciudades y la manera en que algunas personas evocan y dan sentido histórico a ciertos espacios o inmuebles como es el caso, ya que la Real Caja y ahora el Congreso nos dan cuenta del transcurrir histórico y de algunos momentos que marcaron la historia zacatecana, sobre todo hoy que se conmemora la Batalla o también llamada Toma de Zacatecas de 1914.