Festivales de mayo
Diego A. Salazar V.
Este mes dentro, de los festejos sociales, en muchas escuelas se tuvo actividades complementarias dentro del horario laboral, para algunos es un pretexto para perder clase, pues eso pareciera que ocurre y sí, tal vez los aprendizajes dentro del aula se pierden un poco, pero en la mayoría de los casos estas situaciones para un docente significan trabajar más y claro que hay aprendizajes en estas celebraciones, a continuación veremos por qué.
El derecho de todas las personas a la educación va más allá del aprendizaje de saberes y conocimientos, debe garantizar el respeto a su dignidad y el desarrollo efectivo de su bienestar cognitivo, económico, espiritual, ético, cultural y social (Ley General de Educación), tomando en cuenta estas palabras dentro de la normativa, las actividades realizadas a lo largo de este mes entran en lo cultural y social, que más de una ocasión se ha perdido, simplemente el detalle de la identidad que generaciones atrás había con sus escuelas, qué decir de los eventos culturales y deportivos en los que los alumnos eran la parte importante y se les motivaba a sacar sus dotes artísticos.
Felicidades aquellos directivos que hacen que el colectivo docente participe en estas acciones, desde deportivas a culturales, ojalá que los que en este año no lo hicieron el próximo les den esa oportunidad a los alumnos para poder desarrollar no sólo lo cognitivo.
Pareciera que cambiar de actividad es para dejar de trabajar o al menos gran parte de la sociedad así lo ve, pero claro que no, para los docentes estas actividades es más trabajo que en el aula, pues simplemente estas actividades están en ocasiones a contra turno y los responsables están al pendiente de que todo salga bien, cada docente hace más de lo que le corresponde desde cocinar para sus alumnos, perderse festivales de sus propios hijos o simplemente organizar actividades lúdicas fuera de sus áreas de formación.
Los festejos del Día de la Madre, del Maestro y del Estudiante parecieran una pérdida de tiempo, pero tiene una funcionalidad dentro de lo ético, lo cultural y lo social, así que el docente también enseña fuera de sus aulas y el alumno también aprende jugando.

