Ilari, ilari, ilarié.
Carlos Peña Badillo
No quiero cansar a quienes se toman la molestia de leer esta modesta columna al tocar temas del partido en el que milito; sin embargo, este día resulta necesario. Estamos iniciando uno de los procesos más importantes de renovación en la historia del PRI en Zacatecas. Si lo hacemos bien, estaremos haciendo la parte que nos toca para el presente y futuro de nuestro estado. Si nos equivocamos, podemos terminar siendo cómplices de una realidad que no sólo nos preocupa, nos duele. Estamos obligados pues, a actuar.
El entorno social nos ha dado grandes lecciones. Hemos perdido el gobierno federal, del estado, escaños federales; llegamos a menos en espacios en el congreso local y los gobiernos municipales. En el nacional estamos atravesando momentos adversos, convulsos y confusos. Tengo muy claro que, por encima de cualquier dirigencia en sus distintos niveles, nada es más importante que la militancia y luchar permanentemente por tu tierra.
Por ello es, que antes de una aspiración personal o los intereses de un grupo o expresión, debemos tener claro cuál es el PRI que requerimos para este momento justo de la historia. Ha sido determinado ya por el Consejo Político Estatal, que el método de selección será por “elección directa por la base militante”. Todas y todos quienes aspiremos, debemos prestar oídos y atención a las voces que personalmente o en presencia virtual (como hoy lo permite una herramienta moderna y eficaz de trabajo), solicitaron que no se divida, que no se confronte y fracture al priismo; que se haga buena política de cara a la renovación y yo coincido. Por supuesto que estoy convencido de que una elección nos vigoriza y dinamiza, es la opción y habremos de llegar a ella.
Ojalá que le demos tiempo también al diálogo, a la construcción y la coincidencia, llevamos polarizados internamente desde el año 2016; no sólo hemos ido perdiendo elecciones, perdimos simpatías, rumbo y lealtad; ganamos en polarización, traición, simulación y una enorme presión por lo que hicimos o dejamos de hacer. Segundas oportunidades siempre son escasas. Toca no desperdiciar la que tenemos; confrontar y conflictuar la vida interna del partido, sería tanto como consentir seguir en la adversidad.
De nada nos servirá estar preocupados por una coalición si no existe un PRI fuerte, de territorio, cercano, que abandere causas, defienda razones y que gane elecciones; no valdría la pena desgarrar la cobija para quedarnos sin nada. Siempre es preferible generar la condición donde todas, todos y todes, producto de la cohesión, nos sintamos incluidos, representados y con la posibilidad de ser parte de lo que queremos y estamos obligados a hacer por un instituto político al que tanto debemos. En lo personal mucho, y espero tener enfrente la alta responsabilidad de redituar, al límite de mis capacidades, la posibilidad de regresar la confianza ciudadana de las, los y les zacatecanos. El 2024 está cerca, pero el 2022 lo estamos concluyendo; si pretendemos estar en la pelea de los procesos venideros, urge tener claro que debemos ser oposición responsable, atractiva, dinámica, incluyente y eso es ya.
Urge aplicarnos al ritmo de aquella canción Ilarié de la brasileira Xuxa: “Es la hora, es la hora; es la hora de jugar, brinca, brinca, palma, palma. Y danzando sin parar. Un saltito para el frente y un pasito para atrás, jugaremos todos juntos, ser feliz no está de más”.

