Los carteros
Jesús Domínguez Cardiel
Durante todo el periodo novohispano, el siglo XIX, el XX y hasta hace unos pocos años existía de manera generalizada un oficio que llevaba sobres de casa en casa, se trataba del oficio de cartero.
Con la masificación de los mensajes instantáneos, a través de la red de internet, el oficio ha ido disminuyendo hasta casi desaparecer; sin embargo, como algunos otros, se resiste y perdura en algunos sectores y para algunos casos en particular.
Pero vayamos a un poco de historia. En los tres siglos de gobernación peninsular, los habitantes del territorio novohispano enviaban y recibían cartas en el interior del virreinato y hacia otras partes del extenso territorio español, pero en muchas ocasiones por la misma tardanza de los viajes en barco y el posterior tedio de ir a recogerlas a las oficinas que llegaban, se decidió crear un servicio de entrega.
Esto sucedió a finales del siglo XVIII cuando bajo el cobijo de la ilustración se fundaron en 1795 las oficinas postales y comenzaron a circular en las calles hombres que se dedicaban a llevar las epístolas personales a puntos de reunión en donde las personas podían acceder con mayor facilidad. Esto, por supuesto, aumentó la velocidad de entrega y como todo oficio evolucionó, y en años ya del siglo XIX se comenzó a entregar casa por casa.
Durante toda esa centuria y posteriormente a la revolución de 1910, el servicio de correos aumentó notablemente, tal es así que era uno de los oficios mejor vistos por la sociedad, además de que por su necesidad e importancia se construyó el hermoso palacio postal en la Ciudad de México, el cual se ubica casi al costado del Palacio de Bellas Artes.
En Zacatecas, por supuesto, fue necesario y urgente contar con el servicio postal y para ello también se creó un edificio, dicho inmueble está situado en la calle Allende. Pero al igual que en el resto del país algunas personas recordarán que hasta sus hogares llevaba aquellos pequeños sobres con noticias por lo regular buenas, aunque en ocasiones también un tanto negativas o tristes.
Así, para conmemorar el arduo trabajo de aquellos hombres es que en 1931 Pascual Ortiz Rubio decidió que el 12 de noviembre se dedicara a los ilustres carteros. Ahora han pasado 91 años desde aquella fecha memorable, sin embargo y como inicié, está a punto de desaparecer el oficio, no obstante, aún se reciben paquetes, recibos y en mucha menor cantidad cartas.
Finalmente, viene a mi memoria que en la década de los 90 tratamos de enviar una carta a un familiar a la capital de la República, no recuerdo si se contestó, pero fue buena la experiencia, de igual manera, en un viaje realizado hace unos once años al otro lado del atlántico, algunos compañeros enviaron algunas postales de Francia y España a sus familiares en México, hecho que da cuenta de la existencia del servicio postal y de los carteros hasta la segunda década del siglo XXI.
¿Cuánto más pervivirá el servicio postal y los carteros? Mientras tanto, feliz día a los carteros.

