¿Noche triste o victoriosa?
JESÚS DOMÍNGUEZ CARDIEL
El año 1520 marca un antes y un después en el devenir histórico de dos culturas: por una parte la visión de la invasión de la tropa de Hernán Cortés y sus aliados indígenas y por otro el actuar de los mexicas ante las nuevas personas.
El contexto fue complejo y convulso, pues las ideologías no concordaban y los impulsos y objetivos de ambos bandos distaban considerablemente, es decir, las ideologías respecto a la cosmogonía cultural eran diferentes.
Ante esta situación y después de que el 24 de junio Moctezuma Xocoyotzin, tlatoani mexica, recibiera a Cortés como invitado honorífico y le proporcionara uno de los palacios para hospedarse, hubo quien se percató de las verdaderas intenciones de los europeos.
Por ello, y después de que Moctezuma se encontrara preso en sus propios dominios, es que las tropas mexicas se organizan para atacar a los invasores. Aquí quiero precisar que contrario a lo que se piensa, la llamada noche triste no se gestó en un solo día, sino que desde el noviembre anterior había connatos y enfrentamientos.
Cortés, hábilmente, preparaba su huida por la calzada que conduce al cerro del Tepeyac, pero por situaciones organizativas retrasó el hecho; así los mexicas lanzaron un nuevo ataque y con mayor habilidad montaron vigilancia en diversos puntos, obligando a los castellanos a huir por la calzada de Tacuba.
Por fortuna para los defensores de Tenochtitlan, la lluvia mermó la capacidad de reacción invasora, ya que no pudieron utilizar sus armas de fuego, por lo que huyeron en medio de la oscuridad; cuenta la leyenda y también algunas fuentes históricas, que con cargamentos de oro y joyas, por lo que, quien cayó al lago se ahogó por el peso de sus armaduras y obviamente de lo hurtado.
Las pérdidas para el ejército de Cortés fueron cuantiosas, pues además de hombres, disminuyeron sus pertrechos de guerra, caballos y obviamente cantidades considerables de oro y joyas de manufactura mexica.
Esa noche, según la leyenda, Hernán Cortés lloró debajo de un árbol ahuehuete, el cual se conserva solamente con su tronco, pues el follaje desapareció. Sin embargo las fuentes históricas no mencionan el sitio exacto del lamento del originario de Medellín en Extremadura; aún así, lo cierto es que esa noche fue realmente triste para sus objetivos.
Entonces, hasta hace poco a este evento sucedido, exactamente un 30 de junio, historiográficamente se le identificaba como la Noche Triste, pero con el cambio administrativo de 2018 se decidió nombrarle como la “Noche victoriosa”.
Sin duda, esto no es un yerro, sino más bien una interpretación de acuerdo con la visión de los vencidos, es decir, actualmente el estudio de la historia se realiza desde diferentes perspectivas, es decir, llamar Noche Triste o Noche victoriosa, depende si se toma la posición de los invasores o de los mexicas.
¿Usted cómo la nombra?, cualquiera de las dos es adecuada.

