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Pedro, que gusto de verte
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Pedro, que gusto de verte

Carlos Peña

Qué emoción tan especial se vive cuando se rencuentran amigos, parejas, familias, equipos, generaciones, en fin, personas que más allá de actividad o relación pueden después de tiempo sin coincidir volver a estar cerca, tener un acercamiento que permita refrendar cercanía, confirmar compromisos o cerrar acuerdos. Es un momento especial en el que la distancia queda de lado y la posibilidad de volver a construir proyectos comunes de vida, de gobierno o de comunidad vuelven a ser una realidad. Es estrechar la mano y decir “Pedro, qué gusto de verte”.

 En la historia de los pueblos a lo largo de los años, una visita del presidente municipal a una comunidad, del gobernador a un municipio y por supuesto del Presidente de la República a un estado genera esa algarabía, ese júbilo y alta expectativa del ¿qué llevará? ¿Qué compromisos hará? O cuáles serán los anuncios trascendentes que marcarán su estadía, “Pedro, qué gusto de verte”.

 Tiempos de Vicente Fox, “Pedro, qué gusto de verte”, había un trato cordial con el entonces gobernador Ricardo Monreal y posterior con la gobernadora Amalia García, se destinaron recursos en infraestructura carretera, programas sociales, obras relevantes en los municipios del estado y diversas acciones detonantes de la economía local que permitían la generación de empleo y el desarrollo de las regiones. Los recursos en Cámara de Diputados Federal siempre fueron vitales para que mediante la elaboración de proyectos ejecutivos llegaran los anhelados domos, canchas, pavimentaciones.

 Ya con Felipe Calderón como presidente de México y que fue compartido por los sexenios de García Medina en la primera etapa y de cierre con Miguel Alonso Reyes como gobernadores del estado, se consideraron partidas presupuestales relevantes para respaldar a Zacatecas, “Pedro, qué gusto de verte”. Llegaban recursos que acompañaban programas, obras y acciones, adicional la gestión de recursos extraordinarios que se generaban con los excedentes petroleros, fue en algún momento la bonanza económica, sin embargo eran los inicios de un lastre vigente y que hoy agudiza llamado inseguridad, que obligó a las primeras decisiones torales en enfrentar esta crisis, pues entre 2007 y 2010 el miedo y la zozobra eran permanentes entre las familias zacatecanas.

 En el sexenio de Enrique Peña Nieto hubo para Zacatecas respaldo relevante, tanto con Alonso Reyes como con Alejandro Tello como titulares del Ejecutivo se le apostó a las vías de comunicación, al campo, la salud, al sector industrial y económico, se acompañó a los municipios considerablemente; mención aparte merece el respaldo que con la Secretaría de la Defensa Nacional logró tenerse para contener la embestida de la delincuencia que buscaba su crecimiento en territorio zacatecano. Se contó con una solidaridad permanente para enfrentar situaciones locales y entregar resultados en el rubro social con programas como la Cruzada Nacional Contra el Hambre y el conocido Prospera. Eran tiempos de esperar que aterrizara el “encantado” avión presidencial para decir “Pedro, qué gusto de verte”.

 La octava visita del presidente Andrés Manuel López Obrador al estado ya como Jefe de la Nación, siete con Tello Cristerna y la primera con David Monreal como gobernador, si bien aplicamos el “Pedro, qué gusto de verte” los anuncios esperemos tomen mayor respaldo para Zacatecas; en tres años anteriores el recurso se ha focalizado a los programas que llegan a adultos mayores y jóvenes zacatecanos, pero sin una estrategia coordinada, hay escasez de obras y recursos, los municipios en su mayoría marginados. Lo relevante en esta agenda presidencial en el estado resalta la llegada de 460 elementos que fortalezcan el combate a la delincuencia que se mantiene desbordada. Lo interesante será saber el mecanismo de reacción que mantendrán, pues los abrazos sirvieron de poco; la presa Milpillas seguirá pendiente, la nómina educativa y los recursos para la UAZ en veremos, las obras carreteras sin dinero asignado y los municipios en la desesperanza.

 Los Tigres del Norte nos cantan en Pedro y Pablo muy en su estilo “Pedro, qué gusto de verte, supe que eras licenciado…”, esperemos aquí la historia no sea que no se sabe apreciar y digamos “de Leticia mejor ni hablo, ella sí se portó mal”.