Población y salud
En la mira
Alfredo Salazar de Santiago
Definitivamente población y salud son dos términos íntimamente interrelacionados, tanto así que las dos disciplinas que las estudian, específicamente la demografía y la epidemiología, tuvieron su origen en Inglaterra de finales del siglo XVII; sin embargo, fueron independizándose y se desarrollaron de manera tal que establecieron bien sus campos de acción y dominio.
Retomando un poco de la historia de estas disciplinas, a partir del descubrimiento de los microbios a fines del siglo XIX, la epidemiología orienta su arsenal de trabajo hacia el estudio de las enfermedades y los microbios específicos que las originan y posteriormente trabajó en la identificación de los factores de riesgo individuales.
Hoy en día, las tendencias en materia de salud buscan generar una nueva convergencia donde la epidemiología busca convertirse en una eco-epidemiología, la cual se enfoca al abordaje de todos los niveles de la organización social, desde el nivel individual hasta el social y global.
Dadas estas nuevas orientaciones, nuevamente los aspectos poblacionales vuelven a tomar un lugar primordial dentro de esta interrelación población-salud. Y es fácil encontrar y explicar esta concordancia, ya que los cambios demográficos (aumento en la esperanza de vida, aumento en las tasas de natalidad, mortalidad específica y por diversas causas, población económicamente activa y población dependiente, etc.) y los cambios en los perfiles epidemiológicos (aumento del número de casos de enfermedades crónico-degenerativas y disminución de las infectocontagiosas), se han convertido en un punto básico de esta convergencia antes mencionada entre estas dos disciplinas.
La demografía como ciencia se encarga de estudiar a las poblaciones humanas, abordando diversas dimensiones, como por ejemplo, el número de personas que viven en una zona geográfica determinada y delimitada, de igual manera, la estructura poblacional de acuerdo a variables como sexo, edad, estado civil, lugar de nacimiento, nacionalidad, idioma, nivel educativo, características socio-económicas o aspectos específicos directamente relacionadas con las personas, como el nivel de fecundidad de las mujeres.
Con base en todo lo anterior, la epidemiología como ciencia y al formar parte de la salud pública, tiene por objeto describir y explicar la dinámica de la salud de la población, identificando los elementos necesarios para comprender su composición y las fuerzas que la gobiernan, con el propósito de poder intervenir en su desarrollo natural.
Por lo tanto, la epidemiología como ciencia investiga la distribución, frecuencia y determinantes de las condiciones de salud en las poblaciones humanas, así como las respuestas sociales instauradas para atenderlas y su impacto.
Así, se puede establecer que la salud es una variable influida por diversos factores, tanto físico-biológicos, los ligados al entorno, los hábitos de vida y los factores ligados al sistema de salud, todo relacionado sistemáticamente con el ámbito demográfico, donde las políticas gubernamentales dirigidas a la población y donde el factor detonante sea tener un impacto en la salud, siempre deberán caminar de la mano y su planificación debe orientarse a la implementación de programas que lleven como tal dicho propósito, una tarea que actualmente debe estar siempre aplicándose. Al tiempo.

