¿Qué es ser figura del toreo?
Carlos Saucedo Medrano
En el marco de la más ortodoxa tradición determinista, podríamos argumentar que de cuando en cuando, nace un hombre que está predestinado a ser una figura del toreo. El momento social e histórico lo arropa como un redentor que viene a revolucionar todo lo que en la fiesta acontece. El amor y el odio de sus partidarios y detractores, así como de sus incondicionales y más acérrimos críticos lo acompañarán por todo el tiempo que dure en su sitio.
La respuesta a la pregunta que titula este texto es la siguiente: ser figura del toreo conlleva poderle a todos los toros que se lidian, tener un enorme imán taquillero que llene las plazas con la persecución constante de esa dualidad amor/odio mencionada arriba. La fama que traspasa las esferas sociales, el imponer ganaderías y alternantes -o vetar a otros tantos- junto con los primeros sitios en el tabulador de honorarios; vienen por añadidura.
Andrés Roca Rey, torero jóven nacido en el Perú, es quien hoy ostenta el sitio de la dualidad. Él es la figura. Y qué bueno que hay alguien que está ahí porque eso es muy benéfico para el toreo. Sin embargo, existen algunos aspectos interesantes que hacen de este matador un caso especial en nuestros días.
Roca Rey sabe arroparse de las redes sociales. Con inteligencia comprendió el boom mediático de las plataformas como Instagram y Facebook; por lo tanto su conexión con el público joven es natural y fácil. Los asistentes del rango entre los 18 y 25 años se han disparado de manera considerable en España. Eso es una gran noticia.
Esta es la nueva afición al toreo, misma que, al ver a su torero, forma una horda de seguidores locos por verlo en volandas, sea como sea aquello que haya realizado. A estos nuevos aficionados se les tiene que guiar y educar por buen camino para que la fiesta de los toros no pierda su seriedad. La tarea no debe demorar y debe de estar encabezada por buenos aficionados.
El peruano explota bien su vitola y con ello hace que el toreo se note en esferas de las cuales se le había relegado: revistas, noticieros, periódicos y exclusivas que ya no eran favorables para el sector. Ese lugar antes era natural para un torero de renombre y ahora Andrés lo exige con un derecho más que justificado.
En esta era, en la que pareciera que existe un desbocamiento por llevar la fiesta en paz, por agradar siempre y nunca ir a contracorriente; hay un torero que divide, que da de qué hablar y motiva el morbo por ver enfrentados a los grupos de arraigo en la fiesta de los toros. Aquí hay una figura del toreo.

