Que nuestras diferencias no sean motivo de división
Devany Rojas
Cuando estaba cursando la secundaria, en la clase de historia me encontré con un tema que desde el inicio me ha consternado de gran manera. Leer, ver documentales, testimonios e incluso películas sobre la Segunda Guerra Mundial provocó un conflicto interno en mí acerca del poder de la palabra de quienes se encuentran gobernando una región, así como de la capacidad de los pobladores para cuestionar ciertas ideologías. Y no sólo eso, cuando hablamos de conflictos sociales también es preciso analizar los determinantes sociales y el contexto en el que se localizan.
Es increíble imaginar el mundo tan complejo en el que nacimos, lleno de diversidad, de razas, etnias, costumbres, tradiciones que a su vez conforman y enriquecen la cultura de una región, estado o país, y que sin duda alguna los hacen bellos, sin embargo en la historia hay quienes han preferido optar por creer en una “superioridad de raza” que no existe, y que es grave, pues gracias a estas creencias se han cometido terribles atrocidades contra diferentes grupos sociales al pasar de los años y que se esparcieron por diferentes territorios, creando conflictos bélicos que terminaron con la vida de muchas personas.
Pero resulta aún más grave la manera de pensar de aquellos “líderes” que al hacer uso de su voz lograron mover masas para provocar estas atrocidades. Se dice que quien no conoce su historia está condenado a repetirla, pero no sólo basta con conocerla, sino analizarla y ser consciente de lo crítico que puede ser el no cuestionar ideologías que atenten directamente contra las creencias y las raíces de otros grupos dentro de nuestra sociedad.
En un mundo con una constante evolución es imposible que no existan diferencias, no obstante, son diferencias que tienen que ser respetadas mientras no se dañe la integridad física, moral o psicológica de terceras personas, esas diferencias son los distintivos de cada comunidad o grupo de pobladores que habitamos en este mundo, la diversidad es bella y sorprendente, no debería de ser motivo de división entre las personas. Lamentablemente existen intereses personales, sociales, económicos y/o políticos que hacen que estas líneas se marquen cada vez más, cuando definitivamente no debería de ser así.
Actualmente e incluso dentro de los mismos núcleos familiares existen divisiones debidas a la diversidad que existe entre los integrantes de cada familia, en el trabajo, la escuela o cualquier otro lugar de convivencia social, habrá diferencias desde la elección de un grupo de futbol, la religión, la orientación sexual, o aspectos biológicos como la raza, pero en ningún momento deberíamos de permitir que nuestras diferencias causen división entre las personas, al final del día somos humanos y no somos tan diferentes después de todo, cada quien es libre de luchar pos sus ideales, el racismo es grave, la “superioridad de raza” no existe y la diversidad es bella.
El problema no es la diversidad, el problema son aquellos que no soportan a quienes piensan y tienen ideologías diferentes a las suyas.

