Sentido de responsabilidad
Carlos Peña Badillo
La época actual y la inminente realidad que estamos enfrentando todos los días frente a situaciones extraordinarias, nos obligan a decidir, por costosas que parezcan, determinaciones que por acción o por omisión implican una consecuencia en cualesquiera de los roles que estemos jugando en la vida.
Obvio que esto tiene que ver con un tema personal, familiar, profesional, laboral, social, etc. No menor es cuando esto implica a quienes tienen la alta responsabilidad de la representación popular. Ahí tenemos a los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial. Hoy por hoy una de las células gubernamentales que más adversidades enfrentan son los municipios. Está radicada ahí una alta complejidad financiera, de seguridad y socialmente no es la excepción; los tiempos difíciles están presentes en la cotidianidad.
Dentro de la toma de decisiones que ha generado polémica últimamente en nuestro estado, es lo referente a las ferias y festejos locales como el caso de Jerez y Pinos que asumieron posturas diferentes y por lo mismo encontradas, frente a lo que valoraron, era lo mejor para sus gobernados.
Así, en el caso de Jerez, la decisión mayoritaria del ayuntamiento fue que se debieran realizar las festividades aún y con los altos índices de violencia e inseguridad que desafortunadamente han sido la característica de las últimas semanas, el argumento la necesidad económica de quienes realizan comercio en aquel pueblo mágico, músicos, hoteles, restaurantes, tiendas locales. Postura que no terminó de convencer pues es considerable el número de personas que no coinciden con esto y han propuesto que primero la tranquilidad y después las festividades. El miedo es permanente, la amenaza latente y las consecuencias gravísimas ante una de las peores épocas que le ha tocado sortear a las y los jerezanos.
Por el otro lado está la administración municipal de Pinos y su cabildo, quienes bajo profundas valoraciones asumieron su responsabilidad e hicieron un llamado a que se modificara la fecha de realización de su feria y al menos este mes fuera suspendida. No encontraron las condiciones para que se llevará a cabo un evento que pusiera en riesgo la de por sí ya escasa tranquilidad de las familias pinenses.
Cada alcalde desde su óptica asumió el costo en su toma de decisión. Estoy convencido que la sensatez debe ser privilegiada, los riesgos disminuidos y las prioridades valoradas. Nadie quisiéramos que esto estuviera pasando; en general añoramos esos tiempos de fiesta, de convivencia y alegría, nos urgen que regresen, sin embargo, hoy el alto en el camino no es sólo para cuestionar o coincidir con las posturas. Es obligado hacer la parte que nos corresponde para que pronto regresemos a esos años de disfrutar en armonía, de recorrer con seguridad y sin miedo nuestras carreteras; de que la comunidad migrante regrese a vivir las celebraciones de sus pueblos; de que el turismo nos visite y sobre todo que nosotros como zacatecanas y zacatecanos seamos los impulsores de todo lo positivo que sí hay que decir y presumir de nuestro Zacatecas.

