Tu infame engaño
Carlos Peña
El pasado 1 de diciembre el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador convocó a su gabinete, a legisladoras y legisladores federales, las y los gobernadores, alcaldes, diputadas locales, dirigentes y militantes de Morena, simpatizantes del movimiento “López-Obradorista” y un sinfín de siervos de la Nación y beneficiarios de programas sociales de los llamados “prioritarios” a celebrar (como no pudieron hacerlo en tiempos de la pandemia Covid-19) los tres años del arribo de López Obrador al gobierno de la República. Desde las primeras horas del miércoles arribaron los contingentes de todo el territorio nacional. En el más puro estilo “del pasado” de ese que se aborrece; sin embargo, cual infame engaño, llegaron los camiones con sus lonas distintivas, tortas, jugos, playeras y todo tipo de porras para vivir “como en los viejos tiempos” ese momento histórico.
Sería carecer de objetividad si nos engañamos demeritando el evento, por el contrario, reconozco que mantiene un liderazgo absoluto sobre sectores importantes de la población. Como pudo existir un considerable número de “acarreo”, seguro estoy, muchas y muchos de los asistentes acudieron con la firme convicción de que estamos “en el mejor momento de México y con el mejor Presidente de la historia”.
Escuchamos a un Andrés Manuel seguro “convencido de su verdad, de sus datos, de su proyecto” ¿quizás a costa de nuestra Nación? Se le veía decidido a continuar con su visión y estilo, marcó territorio; coincido con quienes expresan “ha sido su mejor discurso”, confirmó que vive “junto a los suyos” uno de los momentos más cómodos, el anterior fue cuando logró ganar la elección de 2018. En el zócalo habló de sus programas, de su combate a la corrupción, siguió recordando al pasado, destacó su presente y adelantó su futuro; convertido en feroz animal político dijo “lo que la gente quiere y necesita escuchar”, agradeció a quienes le llevaron camino al triunfo y que hoy lo mantienen con un 58% de aceptación según casas encuestadoras. Infame engaño sería decir que su popularidad cae en picada, pero objetivo resulta destacar que está en los niveles para el mismo periodo de Ernesto Zedillo que alcanzaba un 60% de aprobación o de Vicente Fox con un similar 58%.
Se pudo sentir en sus posturas más contundencia que inteligencia, dejó claro seguirá por el camino de la imposición con unos y la sumisión con otros, descartado el diálogo y la construcción de acuerdos, de equilibrios ni hablamos. Omitió reconocer sus errores, sus desaciertos, evitó hablar de lo costoso de sus omisiones, se olvidó por completo de las y los mexicanos que no coinciden con él, que son lastimados o perseguidos por su gobierno. Le apostó de nuevo al engaño.
No tuvo empacho para destacar que ha evitado endeudar al país, pero no reconoce que el crecimiento es negativo. Eufórico una y otra vez se anclaba en el pueblo, retomó su frase de “primero los pobres”, pero vale destacar que justo es ese sector el más sacrificado en estos tres años de la cuarta transformación, pues pasaron de ser 51.9 millones a 55.7 millones, los programas sociales fallaron y se convirtieron en engaño.
Destacó la educación pública, pero en presupuesto la castiga. Reprueba la corrupción, pero decreta la opacidad. Jamás se solidarizó con las viudas y los huérfanos, madres y padres que perdieron a sus hijos, era momento pues de replantear la estrategia, de admitir que el combate a la inseguridad falló y llevamos 106 mil 597 homicidios dolosos; que la pandemia se manejó mal y somos el cuarto lugar en el mundo con índices de mortandad.
Era disfrutar el júbilo que le daban sus leales, pero también la oportunidad de voltear a ver el otro México que existe y exige, el tuyo, el mío, el de nuestros hijos.
Esperemos que pronto se gobierne y se decida para todas y todos incluidos quienes no vitorean su gobierno, de lo contrario algún día y tristemente tarde, se abrirán los ojos y cada vez serán más quienes canten a una voz con Los Temerarios esa que dice: “Nunca hubiera descubierto tu infame engaño, hoy mi pobre corazón está muriendo. Me voy amándote, no puedo odiarte a pesar de tanto daño”.

