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Una “fiesta” histórica
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Una “fiesta” histórica

Rosa Esther Beltrán Enríquez / Columnas de México

 

 

De una u otra forma todos los mexicanos conmemoramos el Día de los Fieles Difuntos, la alegría y el dolor se cruzan, ¿quién no tiene algún o algunos difuntos en su familia? En muchos lugares del país la gente espera la visita de sus muertos con las puertas de sus casas abiertas para que los festejados puedan pasar. El amarillo de los cempasúchiles traza caminos de luz y pétalos, vistiendo los sepulcros viejos y recientes. Los dos años pasados a causa del buen resguardo por la pandemia los festejos se cancelaron, pero ahora todas las alcaldías y gobiernos estatales promueven celebraciones y movilizan al personal de seguridad pública a fin de que en estas fechas haya paz.

 

En el zócalo de la CDMX se instaló la megaofrenda del Día de Muertos que tiene dimensiones de 60 por 70 metros, abarca 4 mil 200 metros cuadrados y en esta ocasión rendirá homenaje a las víctimas fallecidas por el covid-19. En el centro de la ofrenda se colocará una estructura de prisma con tres pantallas que proyectarán imágenes de personas fallecidas por el covid-19, enviadas por sus familiares a través de una convocatoria que fue lanzada anticipadamente; en la conmemoración destacan la participación de la Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México, así como de otros grupos que interpretarán ritmos como danzón y cumbia. Los pueblos originarios participarán presentando ofrendas. La jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum hizo una presentación de las celebraciones y señaló, “la ciudad está de pie, la ciudad comienza a recuperar su actividad económica, en medio de una celebración que tanto amamos los mexicanos. Este Día de Muertos representa muchas cosas para la ciudad”. En 2019 la megaofrenda de la CDMX fue visitada por 900 mil personas.

 

Este año se espera que a la CDMX acudirán al gran desfile de muertos 410 mil turistas, la conmemoración coincide con el Gran Premio de la CDMX, Fórmula 1. La Canaco (Cámara Nacional de Comercio) estimó que en 2019 el Día de Muertos indujo una derrama económica nacional de mil 900 millones de pesos, de manera que es una festividad económicamente importante, aunque en el norte del país esa conmemoración es otra cosa. 

Las ofrendas que se colocan para los difuntos significan un puente que permite el retorno transitorio de las ánimas de los difuntos, quienes regresan al mundo de los vivos para convivir con los familiares. Elementos como velas, flores de cempasúchil, pan de muerto, papel picado, calaveras de azúcar, alimentos y objetos que eran del agrado de los difuntos son parte esencial en las ofrendas que se realizan en México.

 

La máxima expresión del Día de Muertos se conmemora en la isla del estado de Michoacán, Janitzio, ahí la fiesta posee un halo de misterio, amor y devoción únicos. Las flores de cempasúchil inundan los panteones, las velas iluminan el camino de las ánimas y colocan comida para recibirlos, durante toda la noche se recitan cantos y rezos. La música y cantos de los pueblos purépechas interpretados en esta conmemoración son considerados Patrimonio Cultural Inmemorial de la Humanidad, ahí las leyendas cobran vida; en el panteón vale la pena visitar los altares que resaltan por su decoración y atención en los detalles.

 

Según la UNESCO, el Día de Muertos en México es considerado como Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad desde 2003, la festividad es única en el mundo y una de las más arraigadas en la población del centro-sur del país ya que contiene una mezcla de significados ceremoniales donde coinciden la tradición católica y prehispánica con la variedad étnica y cultural de la nación. 

 

En Coahuila, la muerte está en otra parte, muerte de la democracia, muerte de libertad a protestar, muerte de los ingresos públicos para el bienestar de la población, agonía de la justicia, muerte de la voz ciudadana, muerte de la biodiversidad por el ecocidio al medioambiente con la Ciudad Derramadero, Chema, tú y Miguel Ángel son culpables.