“Y enmudeció el palenque”
Carlos Peña
La aprobación del presupuesto federal es un hecho que está revestido por la mayor trascendencia e importancia, una vez autorizado, por ley en el mes de noviembre, queda facultado el Poder Ejecutivo por medio de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público para poder recaudar cada peso producto de impuestos, obligaciones y derechos, este es el llamado Presupuesto de Ingresos. Cumplido este proceso “enmudeció el palenque” y a lo que sigue, la discusión, votación y aprobación del PEF.
Este proceso exclusivamente legislativo obliga también a después de horas intensas e incluso debates acalorados, se concluya con el “ABC” que dirá al Presidente de la República en turno, al Poder Judicial, al mismo Poder Legislativo, organismos autónomos, universidades y desde luego el impacto en las entidades federativas y municipios mediante asignaciones presupuestales, cuánto, cómo y en qué se deberá gastar el recurso público con el que nuestro país habrá de contar para el ejercicio fiscal que corresponda en el año posterior a que fue votado, subrayo que no es dinero líquido como tal, sino una especulación de la cantidad que sobre lo recaudado podrá ejercerse mediante la etiqueta especifica que se considera en el llamado Presupuesto de Egresos.
Desde la hegemonía del PRI, los dos sexenios del PAN y ahora en estos cuatro años de gobierno con Morena al frente, siempre existe la sombra de que la Cámara de Diputados sólo se convierte en un espacio de trámite para ese presupuesto que envían desde el Ejecutivo y que llega con la instrucción de que nada se le mueve “ni una coma” por parte del bloque del partido mayoritario y como una instrucción presidencial; del otro lado encontramos a los partidos minoritarios que buscan con iniciativas, reservas y trabajo previo de comisiones modificar esas “designaciones” buscando lleguen mayores recursos a sus regiones y distritos. Para los atendidos “enmudeció el palenque”, para los que no fueron considerados, llegaba el momento de reprochar la falta de atención e inclusión en el presupuesto. Es entonces cuando se vive en su máxima expresión el debate y la discusión que permite el Congreso.
La historia hasta el Presupuesto de Egresos de la Federación de 2018, siempre consideraba, según la experiencia de quienes fueron diputadas y diputados federales, gobernadores o alcaldes, un margen de negociación para proyectos locales en materia de obra pública, infraestructura y acciones de alto impacto como carreteras, rellenos sanitarios, unidades deportivas, domos, presas, clínicas, hospitales y muchísimo más que impactaba de manera directa en la población. Mención aparte lo que se lograba mediante programas que en mucho cambiaron la vida y realidad de las personas y acompañaban el que pudieran por lento que fuera, salir del rango de pobreza o pobreza extrema en que se encontraban o la posibilidad de tener una mayor oportunidad y un mejor desarrollo. Pero bajo la visión del presidente López Obrador de “todo es corrupción” y la complicidad de una mayoría sumisa de su partido Morena y los aliados verdes y petistas, todo se derrumbó, nada regresa. Sí, dejaron de lado al país, sus estados y su gente, literal “enmudeció el palenque” ante la pérdida de todo lo anterior que significó una transformación real para llegar al México de hoy.
Triste resulta que sí bien el llamado “bloque opositor” presentó un presupuesto alterno de cara al PEF 2022, convocó a presidentes municipales y legisladores para exigir fueran escuchados y atendidos en sus demandas y proyectos nada se logró. De poco sirvieron discursos, ejemplos, disfraces, cartulinas y más para intentar concientizar a la mayoría aplastante del bloque oficialista; todo estaba consumado “escúchenlos un rato y después aplástenlos” y entonces “enmudeció el palenque”; México tiene el presupuesto más alto de los últimos años, pero también el que mayor afectación tiene para estados y municipios, y al tiempo puede ser el peor para Zacatecas.
Sostengo lo anterior porque el supuesto crecimiento y la llegada de estos recursos, están fincados en la ¿inflación? con el ritmo que llevamos es triste pero cierto. Mejor nos vamos entonando junto al charro de Huentitán, el ídolo Vicente Fernández, La muerte de un gallero: “Y enmudeció el palenque, cuando el giro enloquecido remataba a Macarena, (kikiriki) poniéndose alegre a cantar”.

