Y va de nuez
Carlos Peña
Comenzamos un nuevo año, terminamos el 2022 que trajo para muchas y muchos de nosotros lecciones importantes. Particularmente para aquellas familias que por distintas razones enfrentaron adversidades y situaciones complejas.
Cito, por ejemplo, la pérdida de una vida, de un ser querido; cuántas sillas vacías formaron parte de las reuniones familiares a causa de una pandemia que no termina de irse; por la severa crisis de inseguridad que ya rebasó el límite del clásico “estaban involucrados” para llegar a la preocupación y desesperación que genera el salir de casa y no saber si se regresa a ella. Y desde luego, esas y otras muchas razones más que nos confirman la ley de la vida y lo vulnerables que somos.
Lidiar todos los días con una crisis económica que nos demuestra un día sí y el otro también que nuestro dinero cada vez rinde menos; todo está más caro y los salarios son insuficientes. Es desesperante llegar a surtir una despensa necesaria y que todo rebase el presupuesto programado; ya los antojos quedan para otra ocasión.
Se volvió una constante los cierres de negocios, los despidos de los trabajos. Quienes generan empleos cada vez sufren más por sostenerlos, las ventas están a la baja, los cobros de piso y la inseguridad creciente, más la falta de dinero, los tienen al borde de bajar la cortina y no levantarla de nuevo. Por otro lado, por situaciones similares o algunas adicionales, la inversión se aleja poco a poco de nuestro estado, hay fuga de capital hacia otras entidades, la falta de oportunidades y el miedo, las principales causas.
Sumemos el darnos cuenta que en nuestros municipios y regiones quedaron lejos de obras, programas y acciones que beneficiaran el entorno social, que generaran desarrollo y oportunidades han quedado en el pasado. La migración se agudiza y los “pueblos fantasmas” se vuelven algo característico en nuestras regiones.
Todo lo anterior nos confirma que el año que concluimos no fue fácil. Sin embargo, estamos comenzando una nueva oportunidad “va de nuez”. Esperemos que las condiciones cambien, todas, todos y todes queremos que así sea. Le apostamos a que Zacatecas regrese a ser lo que era “una tierra de oportunidades”. Toca hacer cada quien su parte, este comienzo nos debe llevar a corregir, modificar y mejorar lo que se realiza indistintamente de la trinchera en la que nos encontremos.
En verdad espero que este nuevo año tenga la posibilidad de que encontremos tranquilidad, estabilidad y progreso. Que la salud se encuentre permanente en nosotros y nuestras familias; eso será el cimiento para salir y luchar. Queremos tener un estado que permita a las y los niños, jóvenes, mujeres y hombres vivir en plenitud la etapa en la que se encuentran. Que salir y estudiar, divertirse, trabajar no sea con la zozobra de si ¿seguiremos con un empleo y un ingreso? ¿Qué podrá pasar al salir de casa, podremos regresar? ¿Seremos parte de la estadística? No, ese no es el Zacatecas que merecemos, por ello, salgamos con nuevos bríos, con ánimo renovado y busquemos ser nosotros quienes comencemos con el cambio de actitud. ¿Estamos dispuestos? Entonces “va de nuez”.

