El contexto áulico

Es frecuente y común escuchar en el ámbito educativo que las actividades fueron desarrolladas en el contexto áulico, sin embargo, la acepción y definición no es correcta, pues la palabra no significa lo que se percibe en la pronunciación.
Pero, vayamos por partes. Según la definición del diccionario de la Real Academia de la Lengua tiene dos significados, el primero es: “Perteneciente o relativo a la corte o al palacio”; el segundo lo define como: “Cortesano o palaciego”.
Otro diccionario denominado “Diccionario del Español en México”, explica que áulico es alguien “que pertenece al palacio o a la corte o se relaciona con ellos: [por ejemplo] “Los médicos españoles de la Colonia fueron enseñados en los conceptos y prácticas de la medicina áulica”.
Incluso el ejemplo da cuenta de que la palabra no es un sustantivo sino un adjetivo que explica el lugar al que se hace referencia. Pero no por ello tenga que cambiarse la definición.
En el siglo XVIII y en tiempos anteriores, era común que las élites sociales tuvieran más interacción en el contexto áulico, es decir, que las decisiones y conversaciones donde se determinaba las acciones o incluso las instrucciones e indicaciones de la monarquía fueran dadas desde dicho espacio, como actos solemnes.
Con el paso del tiempo y las revoluciones liberales del siglo XIX, las actividades palaciegas fueron transformándose hasta que muchos reinos evolucionaron en repúblicas o democracias; aunque algunas coronas permutaron en monarquías constitucionales o parlamentarias.
El siglo XX con sus grandes guerras transformó la geopolítica y el influjo áulico fue quedando relegado cada vez más, tanto así que actualmente existen pocos reinos en el mundo. Aunque no por ello se pretenda decir que fueron negativos o positivos, pues habría que hacer un estudio mucho más profundo.
Actualmente la palabra por razones históricas tendría que estar en desuso, pues al menos en México, no existe una monarquía, no obstante, desde el 2018 el gobierno nacional trasladó la residencia oficial al “Palacio Nacional”, por lo que, todo lo que sucede ahí o emana de ahí proviene del contexto áulico.
En otras palabras en nuestra democracia, las acciones ejecutivas están enmarcadas en las oficinas palaciegas de un inmueble construido en el siglo XVI. Pero se debe tener cuidado, pues no estoy afirmando que vayamos hacia una un estado Real, pero tampoco se puede negar. Lo que sí es que hay contradicciones históricas entre el discurso y la evidencia pública de lo que sucede en dicho contexto áulico.
Finalmente, no es conveniente utilizar la palabra aquí desarrollada en un contexto educativo, es mejor decir salón de clases, pues aula es el espacio donde se desarrollan actos solemnes.
