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Así no
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Así no

Carlos Peña Badillo

 

Mucho se cuestionaron esta semana las acciones realizadas por los colectivos que participaron en la marcha que conmemora el Día Internacional de la Mujer. Sobra decir que fue mucho más nutrida esta edición que todas las anteriores, se habló de una cifra cercana a las 15 mil mujeres que a una sola voz hicieron la exigencia de respeto, libertad, justicia, oportunidades y resultados que permitan que esa brecha de desigualdad que aún prevalece, de una vez por todas termine de ser una realidad. 

 

Fueron ríos de todas ellas caminando por el bulevar por las avenidas principales de la ciudad y que hicieron cimbrar el Centro Histórico con su grito, con su fuerza, con su coraje y que como una sola, concluyeron en la icónica Plaza de Armas. Ahí ya, frente a Palacio de Gobierno los mensajes, cánticos, pancartas y acciones, confirmaron que “ni una menos, ni una más” es y debe ser una tarea de todas, todos y todes. Es una asignatura pendiente que no soporta que sigamos sin enfrentar, atender o cambiar esto que lastima y daña a nuestra sociedad. 

Y sí, los daños a negocios, edificios históricos, comercios locales, cristales rotos, paredes rayadas o puertas incendiadas no fueron pocas, también estuvieron presentes. Pero y cómo decirles que no a esas mamás maltratadas a quienes les desaparecieron a los suyos, esas hijas violentadas, abusadas o abandonadas; esas niñas que corren un riesgo todos los días. Cómo explicar que una pintura se borra, pero una cicatriz permanece perenne; cómo frenar la quema de una puerta, cuando una vida no regresa; cómo decirles que esas acciones no resuelven, si están llenas de preguntas sin respuesta. Cómo justificar que “así no”, cuando no termina de existir sororidad y causa común que dé certeza que la lucha es de todas y no de unas cuantas que en su vida tienen una historia que contar. 

 

Efectivamente “así no”, porque los espacios de mujeres en la conducción y la toma de decisiones se alcanzaron por años de soportar, de luchar y en los que se decidió no callar más; “así no”, porque ellas que hoy reprochan, obtuvieron oportunidades y responsabilidades que, se alcanzaron por la defensa de todas, por la lucha constante de muchas, por las vidas, libertades y tranquilidades perdidas. 

 

Es real que no es un tema de hombres, no protagonicemos, no nos involucremos en ese asunto que es de ellas y con ellas. Sin embargo, esta reflexión se encamina para que, en conciencia, nos demos cuenta de que en lo material todo tiene una solución, algo que siempre será reparable, sustituible. En la violencia contra la mujer la huella, la herida, la pérdida es y será para siempre; ahí nada regresa y todo se esfuma.

 

No es correcto que se busque polarizar, enfrentar o provocar que mujeres rivalicen contra mujeres. Así no, ellas se necesitan, se complementan, se cuidan, se acompañan y se construyen y reconstruyen. El estado, la sociedad y muchos, no hemos podido.