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Batalla de Puebla
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Batalla de Puebla

Jesús Domínguez Cardiel

 

Como cada 5 de mayo, las banderas se colocan a toda asta demostrando una victoria de México en contra de los invasores. 

 

Esta es la idea reduccionista que se nos ha esparcido de manera oficial desde los primeros años escolares y a través de actos conmemorativos gubernamentales, y si bien, es una realidad tal triunfo, la situación fue más amplia.

 

Pero, aunque aquí no es el espacio para enunciar cada uno de los actos, retomaré elementos para contextualizar la conmemoración escolar y la relevancia de la fecha. Primeramente se trata de un conflicto internacional en el año 1862 en el que Francia y México se enfrentaron.

 

La situación era compleja debido a la invasión y la desventaja que existía entre un ejército y otro. Además de que el gobierno mexicano no era el más sólido en ese momento, por lo que la derrota de los franceses sí es una hazaña.

 

Generalmente se reconoce sólo la figura de Ignacio Zaragoza como el artífice y estratega único en el enfrentamiento y, aunque era quien encabezaba, es de reconocer el genio y valor de las acciones en batalla de Porfirio Díaz o de Félix Díaz y por supuesto, de los indígenas zacapoaxtlas.

 

Con la famosa frase “Las armas nacionales se han cubierto de gloria”, Zaragoza indicó el triunfo del ejército mexicano sobre la facción francesa y dio parte al presidente Benito Juárez. Conviene aquí resaltar que poco tiempo después el general murió.

 

Al respecto, la guerra continuó y el año siguiente las tropas francesas ocuparon la ciudad de México, es decir, la batalla no fue más que un revés en el avance extranjero, pero no el fin del encono, pues de 1863 a 1867 se vivió en el territorio lo que se conoce como el Segundo Imperio.

 

En este sentido, la relevancia de la Batalla de Puebla es poca en cuestión del proceso histórico en cuanto a su trascendencia, empero, sí significó un impulso anímico para continuar el conflicto.

 

A la distancia temporal, en las escuelas, en libros y en conmemoraciones, el 5 de mayo representa uno de los más grandes orgullos nacionalistas en los que existen juras militares, tales como la protesta de los conscriptos del Servicio Militar, días de asueto y demostraciones castrenses.

 

En las escuelas poco a poco se ha suprimido la conmemoración debido a los cambios de descanso, sin embargo, los libros de texto mencionan de manera periférica el evento y el conflicto en general, por lo tanto, no se reconocen las particularidades y se ha pensado que hubo un triunfo total, cuando no fue así.

 

Hoy en día, resulta conveniente que profesionales y aficionados a la historia, enmarquemos la conmemoración más ampliamente y demos la dimensión adecuada, pues no se trata de enaltecer más de lo que fue, pero tampoco denostar.