• viernes, 12 de junio de 2026
  • Máx. 26°C / Mín. 16°C | Dólar hoy 17.37pesos Banxico
Dos cuadros de la Virgen de Guadalupe en el Museo Nacional del Prado
Compartir en redes sociales

Dos cuadros de la Virgen de Guadalupe en el Museo Nacional del Prado

Rara Avis: Letras, arte y cultura novohispanas

Salvador Lira

Sin lugar a dudas, la imagen más significativa del periodo virreinal y a posteriori fue la de la Virgen de Guadalupe. Ya varios autores desde diversos enfoques, más allá del aspecto de dogma y credo, han enfatizado las características culturales, económicas, sociales, religiosas y políticas de la imagen. En efecto, se trata de un fenómeno de gran calado, con presencia en ambos lados del Atlántico. 

Si bien, es un hecho innegable la presencia de alguna réplica en todos los espacios de nuestro país, es interesante indagar cuáles se encuentran fuera y bajo qué condiciones. Algunas, por supuesto, son parte de un proceso de culto, como sucede en la iglesia de Notre Dame en París o en la iglesia de Los Jerónimos en Madrid, España. Otras, son parte de las diversas representaciones identitarias de determinados grupos, como por ejemplo sucede en los Estados Unidos de América.  

Un caso singular son las dos réplicas de la Virgen de Guadalupe que se encuentran en el Museo Nacional del Prado en Madrid, España. Ambas son “anónimas” y están datadas durante la Edad Moderna, una ca. 1700 y otra ca. Siglo XVIII. 

La primera a la que nos referiremos, datada ca. 1700, se trata de un lienzo de 198 cm de alto, por 145 cm de alto. La soberana se encuentra con matices dorados, plenamente coronada. En las cuatro esquinas se encuentran óvalos de momentos precisos de las apariciones y su develación en tilma ante el arzobispo de México, según el relato fundacional. El cuadro está adornado también de diversas flores. Según los datos catalográficos del Museo Nacional del Prado, su procedencia es del Convento Real de Santa María de los Ángeles de Franciscanas Clarisas. 

La segunda imagen, también anónima, se data ca. Siglo XVIII. Cuenta con un soporte de tabla con técnica enconchado, de 62 cm de ancho y 75 cm de alto. La virgen se encuentra también coronada, con detalles en dorado y rojo. Alrededor de la aureola, se muestran motivos florales en rojo y dorado. Su procedencia, según los datos catalográficos del Museo Nacional del Prado, es del Museo de la Trinidad.