El covid-19: una batalla latente
El 30 de enero de 2020 la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró la epidemia de covid-19 como una emergencia de salud pública y de preocupación internacional; el 11 de marzo de ese mismo año, la describió como una pandemia. Esta condición marcó la escritura de una página en la historia en la humanidad que aún no termina.
Recordamos fehacientemente los esfuerzos internacionales de las grandes potencias centradas en encontrar una posible “cura” que permitiera ver una luz al final del túnel y que, con agrado y alegría, el mundo en su conjunto alentamos nuestras esperanzas al saber que finalmente esos esfuerzos conjuntos habían tenido como producto a las vacunas, mismas que, a principios de diciembre de 2020, comenzaron a aplicarse de manera paulatina a los grupos sociales con mayor riesgo de complicación por esta enfermedad emergente que preocupaba y que sigue preocupando a los gobiernos de los países del orbe, aunque no todos con el mismo nivel de compromiso.
En México, a lo largo de estos casi 21 meses, y aprovechando todo el avance científico y tecnológico que se ha producido en materia de promoción de la salud, diagnóstico temprano y tratamiento oportuno, el nivel de aprendizaje podría decirse que “sigue en construcción”; hemos aprendido que el uso adecuado de cubreboca, mantener una “sana distancia”, las medidas de higiene, la vacunación oportuna, las distintas pruebas de laboratorio para el diagnóstico y las medidas de tratamiento temprano, han tenido, en muchos casos, un efecto positivo para el control de la enfermedad, que como sabemos y por voz de los expertos, “llego para quedarse”.
Sin embargo y con preocupación, algo que no hemos aprehendido, es como acrecentar el nivel de conciencia social y sentido común. Esta afirmación la expresamos con toda la responsabilidad que ello conlleva, ya que escuchamos y vemos en un gran número de nuestras propias autoridades de todos los niveles e instituciones, referirse a un término de la era “post-pandemia”, cuando ningún organismo reconocido ha decretado que “ya se logró vencer totalmente al bicho” y vemos que aparecen públicamente y únicamente “para la foto” (como si no se les reconociera físicamente por el público espectador), sin las medidas de protección que todavía deben emplearse, más con esta nueva variante denominada científicamente como ómicron, cuyo comportamiento biológico, clínico y epidemiológico aún no se conoce en su totalidad y por lo cual, no debe verse, mucho menos por nuestras autoridades que son “referentes públicos”, como “algo pasajero”.
Por lo tanto y si queremos aplicar esos aprendizajes que ya tenemos y que se traduzcan en un “verdadero cambio de conductas” y que con ello se logre “ganar la batalla” evitando más contagios y menores tasas de mortalidad (que por cierto ya rebasaron las estimaciones de los “expertos”), debemos continuar con las medidas preventivas que ya conocemos y sobre todo, asumir un verdadero compromiso de responsabilidad social y sentido común tanto personal, familiar, institucional y principalmente gubernamental para poder decir que estamos en la ruta correcta. Al tiempo.

