El tiempo y la marea, ni se paran ni se esperan
En la mira
Alfredo Salazar de Santiago
La pandemia de Covid-19 vino a trastocar todos los ámbitos del desarrollo humano y la educación no fue la excepción. Se estima por parte de la UNESCO que debido a este fenómeno los gobiernos a nivel internacional se vieron forzados a cerrar las instituciones educativas, lo que trajo consigo la afectación de más de mil millones de estudiantes de todos los niveles.
Actualmente se reconoce que los escenarios tradicionales para el desarrollo del proceso de enseñanza-aprendizaje, tales como aulas, salas de conferencias, laboratorios de diversos tipos, etc., cambiaron a lo que se ha denominado “entornos virtuales”, con la implementación de tecnologías de aprendizaje digital y herramientas diversas de diseño instruccional, trayendo nuevas formas de aprender y de aprehender, tanto para los docentes como para los propios estudiantes, siendo un duro golpe en todas las esferas de los seres humanos aún no dimensionado.
El escenario actual, en la lógica de las “nuevas normalidades”, orienta novedosas formas de aprender en el marco de lo que se ha denominado el “aprendizaje digitalizado”, planteando retos para todos, aunque principalmente para los docentes, que reconociendo la importancia de nuestra labor, enfrentamos formas de adaptación que nos obliga a implementar una concepción más amplia de la educación, trascendiendo hacia otros planos como el descubrir, despertar e incrementar nuestras posibilidades creativas y expandir nuestra visión puramente instrumental a la aplicación de los pilares de la educación que fueron planteados por la UNESCO para el siglo XXI: aprender a conocer, aprender a hacer, aprender a vivir juntos, aprender a ser y aprender a aprehender, todo en el marco de la equidad y condición social de nuestros ambientes de aprendizaje, ya que la educación proporciona las cartas de navegación en un mundo cada vez más complejo y en constante cambio, representando de esta manera, la única brújula para poder navegar sin contratiempos.
Dentro de los aportes que la UNESCO ha realizado para enfrentar este fenómeno global, es orientar a los países a mejorar las soluciones de aprendizaje en línea y que permita a cualquier estudiante, sobre todo a aquellos más vulnerables, a continuar sus estudios, aunque por las propias condiciones de desigualdad, dicha orientación no siempre es posible.
Aquí es en donde se plantea la urgente necesidad de que en el marco de la Tercera Conferencia Mundial de la UNESCO de Educación Superior a desarrollarse en mayo de este año, se diseñen políticas educativas con la inversión correspondiente, dirigidas al desarrollo de acciones para continuar, y en algunos casos, desarrollar las estrategias de trabajo para que los docentes, que en su mayoría, nunca habían estado en contacto con las diferentes tecnologías de la información, estén capacitados y formados para enfrentar estas nuevas formas de desarrollar la docencia, que como se observa, ahora es una condición necesaria, y con ello, continuar brindándole a los estudiantes una educación de calidad que permita la adquisición de competencias que los blinde para enfrentar las grandes brechas que siguen marcándose cada vez más en nuestra población en este mundo tan cambiante. Al tiempo.

