En la BUAZ existen más problemas que candidatos
En la mira
Alfredo Salazar de Santiago
La Benemérita Universidad Autónoma de Zacatecas (BUAZ) establece, en su Ley Orgánica, que su forma de gobierno será la de una democracia representativa, cuya autonomía reside en la comunidad y tiene la característica, dentro de su estructura de gobierno, la de organizarse en autoridades colegiadas y unipersonales. A partir de lo anterior, los procesos de renovación de las autoridades unipersonales se desarrollan cada cuatro años y para las autoridades colegiadas, cada dos años respectivamente.
Sin embargo y apenas a 15 meses de haber iniciado la presente administración, donde la visión establecida en el Plan de Desarrollo Institucional podemos ver que apenas arranca, y que es encabezada por el rector Rubén de Jesús Ibarra Reyes, los tiempos de la “posible sucesión”, al parecer, ya se adelantaron, ya que los universitarios fuimos testigos, e incluso algunos, seleccionados y participamos en una encuesta aplicada en los diferentes campus de la BUAZ.
En dicha encuesta se cuestionaba acerca de la opinión de quién pudiera ser la “sucesora” o “sucesor”, integrándose a una serie de personajes que actualmente ocupan cargos dentro de la estructura administrativa universitaria, los cuales, de acuerdo con sus funciones, debieran estar haciendo equipo y en alineación a los tiempos y ritmos que son marcados por el actual rector y atender los procesos de la administración del currículum universitario y de la gestión, e integrarse y contribuir directamente en cómo dar respuesta a situaciones más apremiantes como son la atención de los problemas estructurales de la institución, por ejemplo, o bien, a lo que se pretende sea el sello de la presente administración, el Proceso Integral de Reforma, el cual, como es de todos conocido, requiere de la participación de la comunidad universitaria, ya que los compromisos institucionales a nivel federal, se basan en los resultados que fueron comprometidos, y que, en la lógica de la política educativa, podrá, de salir adelante este proceso de reforma con resultados que transformen de fondo la vida orgánica universitaria, permitir la gestión de más recursos para mantener la viabilidad de la institución.
Lo único que se puede observar, es que se “despertó el avispero”, y si la polaridad en la institución estaba presente en los últimos años, con esta nueva situación, se observa más preocupación respecto de qué puesto administrativo podrá ser ocupado por los actores universitarios y no en atender lo importante en el ámbito de lo académico, que es lo que verdaderamente representa la necesidad más apremiante de la BUAZ para poder recuperar una credibilidad social legítima.
Debemos ser claros, hoy en día se requiere un nuevo perfil para la administración universitaria, donde se haga una elección acorde a perfiles cuyas acciones emprendidas den cuenta de su impacto y compromiso institucional. Sin duda alguna, por ley, aquellos universitarios que reúnen los requisitos para ocupar los espacios administrativos tienen derecho, sin embargo, debemos alentar para que el “derecho se gane” con resultados, y no desatender lo importante por empezar a atender lo urgente en el ámbito de lo político. Al tiempo.

