Los dibujos de emblemas por Francisco Tresguerras
Rara Avis: Letras, Arte y Cultura Novohispanas
Salvador Lira
A lo largo del periodo virreinal se propició ampliamente la cultura emblemática. Desde el siglo XVI, la recepción de Alciato fue muy temprana, ocasionando la generación de artefactos artísticos-literarios, como el Túmulo Imperial… a Carlos V por Francisco Cervantes de Salazar o bien la reedición de la Emblemata Liber solicitado por la Real Universidad, en una especie de documento de uso didáctico. Prácticamente, hasta un poco más de la primera mitad del siglo XIX, se observarán propuestas siguiendo la referencia y traditio de la estructura triplex: suscriptio, inscriptio y mote.
Sin embargo, pese a la amplia recepción y producción, no se gestó un libro de emblemas a la manera del boloñés, con los seguimientos que hicieran, por ejemplo, Sebastián de Covarrubias, Juan de Horozco o Diego Saavedra de Fajardo, por poner algunos ejemplos. Fue, ante todo, guardando proporciones debidas, un ciclo de producción emblemática ante referencias solemnes-festivas.
Con todo ello, existen algunos ejemplos de elementos y propuestas que, si bien no se pueden considerar a la forma de Alciato, manifiestan elementos que en perspectiva saldrían del aparato religioso o festivo monárquico. Al respecto, nos referimos a lo realizado por Francisco Tresguerras, quien fuera arquitecto, grabador y pintor.
Nació en Celaya en 1759 y falleció en 1833. El periodo que le tocó transitar fue por demás convulso, dado que in media res vivió las Reformas Borbónicas, así como las coyunturas políticas derivadas por la abdicación forzada de Carlos IV hasta la consolidación de la I República. En la Biblioteca Nacional de México se encuentra la obra manuscrita Varias piezas divertidas en prosa y verso: por Don Francisco Tresguerras, Grabador y Profesor de las Tres nobles Artes. Se trata de un manuscrito que incluye dramaturgia, lírica y dibujos.
Destáquese una sucriptio e inscriptio en donde el tema central es el sueño. Un individuo se encuentra dormido sobre sus objetos de estudio, libros, papeles y tinta. Posteriormente, a manera de puesta en escena, aparece una presentación dramática con varios personajes, influidos por un demiurgo que da línea directa a su fortuna. La sentencia en versos es por demás esclarecedoras, en cuanto a quizá una melancolía onírica:
Presenta en sueños, nuestra fantasía
objetos, los más raros y distantes;
mas sucesos que vemos en el día
los repite entre sombras inconstantes.
Así yo: pues soñaba en contra mía,
turba de maldicientes y chiflantes.
Estos títeres ponto en triste prosa,
mientras tanto, mi Thalía reposa.


