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¿Qué haremos con el Litio? Venderlo, y pronto
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¿Qué haremos con el Litio? Venderlo, y pronto

Iván López

 

Es moda entre todos los grupos de izquierda la promoción del control único del gobierno federal en la explotación del litio, el llamado “oro blanco”, queriendo crear una especie de nuevo Pemex con el mineral. Pero no explican todo el paquete.

 

El litio es el principal componente de las industrias tecnológicas por sus propiedades físicas, siendo más conocido por su uso como batería de vehículos, pero abarca otras áreas, como en los celulares.

 

Quienes quieren vivir del Estado –del gobierno pues– quieren que este sea el único en explorar, extraer y refinar el litio y eso conlleva a un sindicato también único que controle las contrataciones de proveedores, y claro, como todos los sindicatos, actuaría como una agencia de empleo para familiares, amigos, esposas, similares y conexos, y el mismo se nutriría de los contingentes que hoy defienden, bajo el pretexto de la soberanía –pretexto favorito para hacer negocios familiares y obtener candidaturas, contender por rectorías y un largo etcétera– dicha explotación exclusiva, y hasta están promoviendo la creación de una maestría –con fondos públicos, como debe ser, claro–, en particular para dicha explotación. 

 

La idea no es nueva, pero ha tomado fuerza en este gobierno de izquierda, que sin embargo, a cinco años de distancia no ha logrado nada más que evitar la inversión privada en el sector. Y ahí está el detalle. Explotar el oro blanco significa una inversión muy fuerte,la cual supera la capacidad del Estado mexicano, empeñado, por otro lado, en inversiones improductivas, destacándose por escoger gastos mal llamados sociales que en la práctica significan el deterioro de las finanzas públicas en el largo plazo, a cambio de votos en el corto plazo -no por nada el mismo gobierno ya ha anunciado una crisis para 2025, aunque mintiendo, al culpar al mundo de la misma- el gobierno federal no puede invertir, pero no deja que quien se interese lo haga. Y ese es el peor error. 

 

Una de las propuestas que carecen de toda lógica económica es exigir que la refinación del mineral y la producción de sus derivados se haga en tierras locales, y eso es un absurdo. Las grandes refinaciones y fábricas requieren economías de escala que no se encuentran en la cercanía de una mina aislada en el desierto, pero para evitar polémica innecesaria, seré breve en este aspecto: Los minerales que se refinan localmente son aquellos cuyo transporte es prohibitivo por su bajo precio. En cambio, aquellos que tienen precios elevados pueden soportar su transporte hasta los grandes centros industriales ubicados en parques industriales de zonas urbanas. Recordemos que el oro de las minas de Zacatecas se transporta vía aérea, sin perder rentabilidad alguna en todos estos años.

 

El litio no es el nuevo petróleo ni el nuevo oro, su reinado va a durar muy poco, su alto precio está propiciando la búsqueda de nuevas tecnologías más baratas y eficientes, las cuales ya están en puerta, por ello, lo que la lógica económica básica nos dice es que debemos aprovechar los altos precios de hoy, explotarlo a través de empresas privadas que asuman el riesgo, generen empleo y paguen impuestos, en vez de arriesgarnos a que toda esa riqueza quede sin explotar por esperar tanto tiempo hasta que el precio sea ridículamente bajo, a cambio de unos cuantos empleos burocráticos para militantes leales al régimen: habrá más Godinez, más sindicalizados, más profesores y alumnos de maestrías politizadas relacionados al litio, que toneladas de  extraídas por el gobierno federal, al tiempo… cualquier parecido con algún otro megaproyecto federal es mera coincidencia.