Uno como quiera, pero las criaturas
CARLOS PEÑA BADILLO
Cerramos el mes de abril y este concluyó con la celebración de lo más hermoso que tenemos, la alegría de los hogares, los motores de vida, la inspiración diaria y la mayor razón por la que debemos salir a luchar todos los días, desde luego que me refiero a las niñas y los niños, a quienes celebramos apenas el pasado día 30 de abril que existan en nuestras vidas. Son ellas y ellos el motivo por el que diariamente debemos buscar construir un mejor presente y aspirar a un futuro más certero.
Estamos sorteando tiempos adversos, complejos y delicados. Las niñas y los niños hoy se enfrentan a peligros, violencia, abandono, falta de atención y solución a sus demandas. Exigen que hagamos la parte que nos corresponde para acompañar sus causas, a madres y padres; a sus maestras y maestros; a sus familias y por supuesto a los tres órdenes de gobierno, a los poderes del estado. Tenemos la alta responsabilidad de generar condiciones de desarrollo, tranquilidad social, emocional; estabilidad permanente y que logren vivir sin miedo.
Es necesario hacer el alto en el camino que nos permita saber en donde hemos fallado como sociedad y que hoy, estemos en un mundo que no está a la altura de lo que nuestra niñez merece y necesita. Debemos entender que desde el seno familiar no hacemos muchas veces lo correcto para formar mujeres y hombres de bien que abonen a construir un mejor tejido social. Es urgente saber dónde, cómo y, en qué estamos fallando porque las consecuencias nos están rebasando todos los días.
Estamos obligados a impulsar políticas públicas que fortalezcan la educación, la salud, la seguridad y el desarrollo de las presentes y futuras generaciones. Se debe legislar y diseñar desde el seno legislativo las reformas de ley que acompañen presupuestos que den respuesta a las demandas de nuestros menores. Leyes que sancionen, cuiden y salvaguarden los derechos de niñas y niños. No basta con que organicemos un festival divertido con regalos y alegrías, es importante pero complementario. Deben ser de mucho más fondo las acciones que impulsemos y cristalicemos en lo inmediato.
Lo que hoy vivimos nos obliga a reflexionar con claridad y objetividad que es lo que buscamos ofrecer para quienes como lo dije, son la columna vertebral de nuestros propósitos diarios. Le apuesto a que en conciencia aportemos todas, todos y todes lo que en nuestras manos este para lograrlo. De lo contrario podremos ser cómplices de que la aguda descomposición social que estamos sufriendo se vuelva irreversible y termine por tenernos en un callejón sin salida.
Deseo que hagamos cada quien la parte que nos toca para generar las condiciones necesarias en las que, seguro estoy, aspiramos tener a nuestras niñas y nuestros niños. Sí bien, el pasado que nosotros vivimos, con sus particularidades y vicisitudes no era quizás del todo pleno. Hoy el presente se ve incierto y el futuro parece total y absolutamente accidentado de no actuar y decidir correctamente sobre lo que vamos a legar a quienes merecen el mayor de los esfuerzos y al límite de nuestras capacidades.
Todo vale y todo merecen las niñas y niños de nuestro mundo, actuemos por ellas y por ellos.

