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Las tres pandemias
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Las tres pandemias

Luna Nueva


Lucía Dinorah Bañuelos

Desde marzo de 2020 a la fecha, las cifras oficiales del gobierno dan cuenta de 3 mil 963 muertes por Covid-19 y un registro de 66 mil 270 casos positivos en la entidad.

Las muertes registradas oficialmente por el crimen organizado, sólo en lo que va de 2022, alcanzan 3 mil 968. Homicidios dolosos se llaman en el lenguaje jurídico. De acuerdo con la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, Zacatecas registra el mayor índice de homicidios por cada 100 mil habitantes.

El crimen organizado en menos de medio año superó en decesos a poco más de dos años de pandemia.

La violencia en Zacatecas ha alcanzado niveles nunca antes vistos, ya no sólo nos damos cuenta de que decenas de jóvenes se asesinan entre ellos, peleando por territorios que nunca serán de ellos ni vivirán lo suficiente para disfrutar sus triunfos o llorar sus derrotas.

Ahora el crimen ha volteado hacia jóvenes universitarios y hacia la propia autoridad, pues ya casi alcanza la veintena de policías asesinados por ellos.

Y aunque no es secreto para nadie que Zacatecas no tiene una policía suficiente ni estatal ni municipal bien preparada, bien equipada ni bien pagada, la verdad es que tampoco tienen apoyo de quien debe hacerlos fuertes, prueba de ello es que en marzo unos 800 policías estatales tomaron las instalaciones de la corporación exigiendo mejoras salariales, alto a la hostilidad en filas y la destitución de sus mandos por malos tratos e incompetencia, entre otras cosas. Su movimiento fue acallado sin dar una explicación razonable a la sociedad.

Pareciera que tienen razón todos los analistas políticos que afirman que Zacatecas está a la deriva en materia de seguridad, sin una estrategia bien planteada ni planeada, pues la violencia incontrolable ha cobrado más vidas que dos años de la pandemia de Covid-19. El colmo que rebasó todo lo imaginable e inimaginable fue el ataque armado en el interior de un templo católico en Fresnillo que arrebató la vida de un niño de 3 años.

En medio de tanta mortandad lo más grave de todo es que en Zacatecas ya normalizamos ambas situaciones, tanto muertes por Covid como los llamados homicidios dolosos. Sí, por eso es que primero traje a colación datos y cifras oficiales, para hacer comparaciones basadas en información y cifras fidedignas.

Sólo observe como todos o la mayoría en Zacatecas ya relajó todas las medidas de prevención anticovid, to-das, ya hay fiestas familiares, los bares están a reventar, hay eventos públicos multitudinarios en los que con toda desfachatez se obvia el uso del cubrebocas. La gente en general ¡ya perdió el miedo al Covid! Y lo ve como algo normal y no es que nunca fuéramos a estar libres de la mortal enfermedad, así como ocurrió con la viruela o el sarampión iba a ocurrir con el Covid, pero creo que fue demasiado apresurado, hasta el gobierno dejó atrás la semaforización.

La violencia no pasa de escandalizarnos un día, comentarlo como conocedores implacables del tema en redes sociales, platicarlo entre conocidos un día y ya, pasa al olvido o a una lamentable anécdota. Los más cautos temen viajar a Fresnillo, tristemente etiquetado como el municipio más peligroso de América Latina, no sólo de México, ni de broma salen de noche solos ni contestan llamadas de números desconocidos.

Tanto Covid como violencia han dejado un lastre de muerte y dolor en nuestro estado, sin embargo no reaccionamos, ¿y cómo hacerlo, cuando el propio secretario de Seguridad Pública del estado, afirma que no hay nada de qué escandalizarnos?

Por ello es que no sufrimos una pandemia ni dos, ¡sino tres! La tercera es la de la indiferencia.